Cosas por las que no te debes preocupar durante tu embarazo

Si alguien en este planeta cree que un embarazo es fácil, está muy equivocado.
Traer una vida a este mundo con la cabeza inundada de hormonas no es nada fácil.
Pero tranquila, este artículo se trata de tranquilizarte, no de angustiarte.
Tienes unos 8 meses de preparativos frente a ti, así que no pierdas tu tiempo sufriendo por esto:

Eso que te tomaste el primer mes…

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Esto es ciencia. Se necesitan aproximadamente 7 días para que un óvulo fertilizado se anide en tu útero. Y la placenta tarda unos 12 días en empezar a formarse a partir de la concepción. Que es más o menos en la fecha en la que deberías tener tu periodo pero no va a llegar. Antes de este lapso, no compartes sangre en ningún momento con tu bebé. Mamá naturaleza no tenía ultrasonidos, así que creó este mecanismo para proteger a tu bebé en lo que te enteras de que está ahí. Así que no sufras por el día que te tomaste una aspirina o el shot de tequila de aquella vez, si fue en ese periodo de gracia tu bebé está bien.

Las náuseas

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¡Yupi! Nuestro síntoma favorito del embarazo. No solo es bastante malo que te la pases pegada a un excusado vomitando, estás perdiendo agua y nutrientes constantemente. ¿Que no los necesita tu bebé? Sí, pero tu bebé tiene servicio 5 estrellas a su habitación. Así que tus síntomas no lo van a afectar. Si acaso tomará los nutrientes del resto de tu cuerpo. Lo único cierto es que tus vitaminas prenatales deben volverse sagradas, no te las saltes, sé constante. No se va a acabar el mundo si se te olvida uno que otro día, pero son importantes y debes empezar a tomarlas a la primera sospecha de un embarazo.

El quehacer

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No digo que te vuelvas una floja total en casa, pero es un hecho que vas a llegar a un punto donde no podrás hacer las mismas labores. Es mejor que tu pareja y tú vayan planeando y practicando los cambios y ajustes que necesitarán conforme te acerques al parto.

Tus zapatos

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Los amamos, es cierto. Pero las cosas van a cambiar durante este viaje. Con el peso extra, tu centro de gravedad va a cambiar y puede que hasta tu pie se aplane un poco, así que es de vital importancia que busques un par cómodo antes de que sea urgente. Bueno, si quieres consiéntete con dos. No se trata de estilo o moda, se trata de confort. También puede ser que retengas líquidos y la hinchazón haga que necesites comprar una talla más grande. Esto es más común de lo que parece, así que no te angusties, mejor prepárate.

La depresión posparto

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Las hormonas tienen muchísimas funciones positivas durante tu embarazo, pero perderlas de golpe es un proceso que pasa factura. Esto no se trata de fortaleza mental, es algo químico. Puedes llegar a sentirte tan agobiada que te cueste hasta mover un dedo. Por eso necesitas una red de apoyo práctico y emocional. Esa red incluye desde tu mejor amiga hasta tu ginecólogo. Recibir este apoyo durante todo tu proceso de embarazo reduce el riesgo de sufrir depresión posparto.

Comer por dos

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No hay una regla universal que determine el peso ideal que debe subir una mujer embarazada. Buena parte depende del peso inicial que tengas. Cabe recordar que los kilos son meramente una guía para conocer el desarrollo de tu bebé, pero tu bebé no come kilos. El cordón umbilical absorbe nutrientes, no kilos. En vez de concentrarte en un número, busca alimentos ricos en:

  • Ácido fólico. Como espárragos, lentejas, germen de trigo, naranjas y jugo de naranja. Esto sin dejar de lado tus pastillas.
  • Hierro.
  • Pescado. No más de 340 gramos a la semana para evitar el riesgo de consumir mercurio. Mejor consume atún enlatado light, salmón o camarones.
  • Fibra. Esto no es para el bebé, es para ti. La revolución que se está armando en tu vientre, puede pasarle factura a tus intestinos. Evita sufrir y mantén una dieta rica en fibra.
  • Evita los alimentos crudos, quesos sin pasteurizar y café.

¿Cuándo llamar al doctor?

Van a pasar cosas muy extrañas en tu cuerpo y varias veces puede ser que te asustes en vano. Sin embargo, no es momento de ser mártir y hacerte la fuerte. Tienes que tener la confianza de llamar a tu doctor ante algo extraño, el criterio para saber cuándo estás prácticamente acosando a tu doctor y la madurez para marcarle con calma, diferenciando una duda de una emergencia.

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Como referencia, estos síntomas son siempre motivo de una llamada:

  • Cualquier tipo de dolor.
  • Contracciones fuertes.
  • Contracciones en un intervalo de 20 minutos.
  • Sangrado vaginal o escurrimiento de fluidos.
  • Desmayos o mareos.
  • Taquicardia.
  • Náusea constante y vómito. (Me refiero al exceso, que detenga tu vida cotidiana).
  • Problemas para caminar, articulaciones inflamadas o edema (exceso de líquido en algún órgano o tejido del cuerpo que, en ocasiones, puede ofrecer el aspecto de una hinchazón blanda).
  • Que tu bebé deje de moverse o disminuya su actividad.

 Tranquila hay muchas cosas por las que no debes preocuparte.
Recuerda tomar las demás cosas con calma y no dejar nada hasta el final.



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