Cosas graciosas que a todas nos pasaron cuando empezamos a manejar

Tomar el volante de un coche era mi ilusión en muchos sentidos cuando era pequeña. Claro que era una bonita ilusión hasta que llegó el momento de hacerlo. Sin duda, hubo muchas cosas graciosas que me pasaron cuando empecé a manejar y que seguro tú también viviste.

Porque nada en esta vida es tan sencillo como parece

¿Quién no ha soñado con convertirse en piloto de carreras? Bueno, no vayamos tan lejos, solo recibir las llaves y manejar el auto de mamá nos hacía ilusión. Sin embargo, más allá de la emoción que sentimos al escuchar el rugido del motor, nos sucedieron las cosas más chuscas.

Coordinar el clutch sin que se te apague el coche es una ciencia

El día de hoy me parece la cosa más común del universo. Ciertamente mi cerebro ya ha procesado el movimiento. Sin embargo, tuve que pasar muchos osos en la calle cuando el motor se apagaba una y otra vez, sobre todo en los topes. Ni hablar de la vez que mi papá se hizo el valiente y me llevó a una calle empinada. Creo que ese día vio pasar su vida frente a él y llegamos a abrir la botella de tequila.

La persona desafortunada que venía de copiloto sentía cerca la muerte

Tu mejor amiga casi muere del susto cuando la subiste por primera vez al auto. Te lo aseguro. Igual sufrió la mía y las tantas personas que subieron al auto para acompañarme a manejar mejor. Afortunadamente yo no maté a nadie del susto, o al menos eso espero. Ciertamente una cosa era como te sentías tú al manejar y otra muy diferente como tus copilotos veían pasar su vida cada vez que te equivocabas al pisar el clutch.

 

En alguna ocasión me llevé la maceta de la vecina

Manejar tiene mucho que ver con las dimensiones. Y a veces es imposible ver si la maceta, bote de basura o cualquier otra porquería de la vecina está en un mal lugar. En alguna ocasión me llevé una maceta repleta de flores. En realidad nunca la vi hasta que fue demasiado tarde. Los accidentes pasan, sobre todo cuando estás empezando a manejar.

 

Los gritos cuando tu papá se subía al coche

Tu papá o tu mamá fueron valientes al igual que los míos al subirse al coche contigo. Hasta el día de hoy, subir al coche a mi mamá es el terror absoluto. Ella solo intenta dirigirme y así comienza una pelea constante en la que ninguna puede ganar.

Descubrí que no se maneja nunca en tacones

Lo aprendí a la mala cuando mi tacón se atoró en la palanca del acelerador. Desde entonces llevo siempre unos tenis para manejar y sé que no soy la única. Muchas de mis amigas tienen un par dentro del coche y cambian de calzado antes de salir a la calle.

Con el tiempo empezaste a sentirte master

El día de hoy eres toda una bala en la pista. Con o sin tráfico ser multitasking dentro del coche es tu rutina diaria. Eso incluye el maquillaje, el desayuno, incluso mandar mails mientras estás atascada en el tráfico.

El terror de agarrar el boletito

 

En las plazas comerciales ya no sabías si estacionarte y salir por el boleto, por miedo a pegarle a tu coche. O sacar medio cuerpo del vehículo para tomar el papel. Sinceramente, yo sigo sacando medio cuerpo por la ventana. Esta es otra de las cosas graciosas que siempre me ponen de buenas cuando voy a los centros comerciales.

Estacionarte en tres movimientos

 

Según algunos, se hace en tres movimientos. Claro que al principio esos tres movimientos eran 50 y nunca quedabas bien estacionada al final del día. Afortunadamente al pasar del tiempo te vas haciendo más diestra en el arte de estacionarte.

Estas son algunas de las cosas graciosas que sufrí cuando estaba empezando a manejar, ¿te pasaron?

 

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