Cosas graciosas que les pasan a las mamás todo el tiempo

Ser mamá es una responsabilidad bastante cansada. Con un hijo llegan muchísimas pruebas a nuestra vida acompañadas de muchas más bendiciones. Amamos a nuestros hijos, eso nadie puede negarlo, pero muchas veces ponen a prueba nuestra paciencia, ingenio, intelecto y muchas otras habilidades más. Sin embargo, no podemos amargarnos por la parte difícil, así que mejor la tomamos con mucho sentido del humor. Por eso enlistamos estas cosas graciosas que solo entendemos entre mamás.

Ir a todos los baños de todos los lugares que visitas

Cuando nace tu hijo, incluye un tour por todos los baños de restaurantes, tiendas, casas de amigos y hasta gasolineras. A tu hijo no le importa que le hayas preguntado si quería ir antes de salir de casa. Él encontrará el peor momento para que le urja ir al baño.

Contestar preguntas de lo más raras

Deja tú el: “¿Por qué el cielo es azul?” ¡No! Los niños de ahora vienen más complicados y hacen preguntas mucho más complicadas. Pero también son muy ocurrentes así que muchas veces es más divertido investigar de dónde se le ocurrió algo tan raro.

Dar explicaciones incómodas de los comentarios imprudentes que hacen

Te cuento una experiencia personal. Mi hermana menor no quería obedecer así que yo le pedía que se pusiera el suéter porque si no mamá me iba a regañar a mí. Poco a poco fui exagerando el regaño, hasta que le dije que me iba a morder porque tenía rabia. Como no me hizo caso la dejé en paz y me distraje. Adivina quién le marcó por teléfono a mamá en medio de su trabajo para preguntarle si tenía rabia. Son esas cosas graciosas las que hacen que todo valga la pena.

Ir armada con pañuelos y toallitas húmedas a todos lados

Una nunca sabe con qué fluido corporal o alimenticio te sorprenderá tu chiquito. Es increíble lo sucios que pueden ser los niños. Lo más increíble es ver todo lo que se puede limpiar con toallitas.

Tener cuidado con cada una de las palabras que salen de tu boca

Todo puede ser usado en tu contra, así que más vale que lo pienses dos veces. Ya sea que tu hijo intente extorsionarte o que repita una palabra inapropiada en la escuela, necesitas asumir que las paredes oyen.

El pánico de una casa silenciosa

Todos los niños hacen ruido, ¡hasta viendo la tele! Unos más que otros y eso por lo menos sirve para enterarte de qué están haciendo. ¡Ah! Pero nada supera el escalofrío cuando te percatas que la casa está en silencio total y tú no ves a los niños. ¡Corre!

Perder cosas en tu bolsa todo el tiempo

Si creías que tu bolsa no tenía fondo, ¡espérate a que la conviertas en pañalera! Puedes perderte por días ahí adentro. Y así como puedes encontrar objetos graciosos ahí adentro, también puedes ver cosas de origen dudoso que ya ni vale la pena preguntar.

Dominar el arte de controlar a tus hijos con una mirada

Este superpoder no cualquiera lo domina. Cada una de nosotras tiene su propio estilo al hacerla, pero todas sabemos su valor. No hay herramienta más poderosa para controlar a tus chiquitos que una buena mirada matadora. Dices tanto con tan poco.

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