Cosas de las que nadie habla sobre las mamás que nos quedamos en casa durante la cuarentena

En estos días que nos quedamos en casa, todos hablan sobre la depresión o los desajustes que están sufriendo en sus organismos; pero hay algo de lo que nadie habla. Muchas madres hemos tenido que reajustar nuestros tiempos, nuestras actividades y sin duda estamos teniendo un gran impacto no sólo del encierro, sino de todo lo que éste conlleva. Por ejemplo, no tener alguna distracción que nos ayude a lidiar con toda esa carga física y mental que tenemos. 

SAHM (stay at home mom)

Por un lado, no voy a negar que es grandioso estar en casa con la familia. Por un tiempo te olvidas de ese miedo de salir y que algo te pase. No andas a las carreras para ir a dejar a los hijos al colegio y luego correr al trabajo. Tampoco te preocupas de tener que gastar de más en comida porque se te haya hecho tarde o porque te quedaste con hambre en la oficina. Es lindo despertar y ver a tus pequeños, felices de poder pasar más tiempo contigo. De que tú seas su maestra y les estés enseñando cosas que también ve en la escuela, pero ahora, en la comodidad de casa. Es grato poder comer con ellos y ser tú quien se encarga de bañarlos y llevarlos a dormir. Muchas de nosotras dejamos de vivir esos momentos si salimos tarde del trabajo. Sin embargo, a pesar de estar viviendo días increíbles en compañía de la familia, también hay algo que nos está afectando de manera interna.

“Cómo puedes quejarte de quedarte en casa”

Si eres mamá, seguro has escuchado este comentario en más de una ocasión. Ya sea por parte de otras madres, de tu propia familia, vecinos o compañeros del trabajo. No creen que sea posible que esté llegando un punto en el que digas YA NO PUEDO MÁS. Obviamente, al pasar tiempo en casa, llega un punto en el que pierdes tu identidad. Te olvidas de quién eres porque todo lo demás te absorbe por completo. 

Nadie lo entiende

Parece cosa sencilla, pero nadie entiende de la soledad que comienzas a sentir, aún estando en compañía de tu familia. Nadie te pregunta cómo te sientes, o si necesitas algo. Sólo se encargan en criticarte o hacerte comentarios como “por qué estás tan cansada si te la pasas en tu casa”. ¿Es enserio? Nadie entiende porqué te sientes molesta o porqué hay veces en que explotas con tus hijos sin explicación aparente. Todos juzgan, todos hablan, pero nadie entiende que aunque te esmeras en recoger la casa, al final del día sigue hecha un caos.

Necesitamos respirar

No estoy diciendo que pasar tiempo en casa con mis hijos sea una pesadilla, más bien estoy diciendo que para que esa relación se mantenga sana es importante un respiro para cada uno. Estar entre cuatro paredes, los dos, terminamos volviéndonos locos en algún momento. Pasar tiempo conviviendo con otros o haciendo cosas fuera de casa nos ayudan a que cuando regresemos a casa, lo hagamos con gusto. 

En este momento, lo mejor que puedes hacer es no criticar y si alguna mamá se acerca a ti, escúchala. Deja que se desahogue. Hazle saber que su labor es válida. Muchas veces el hecho de que tomen la maternidad como una obligación y no como un gran reto, desmotiva.

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