Conversaciones que todas hemos tenido con mamá

Las conversaciones con mamá siempre serán las mejores. Platicar con las amigas también es bueno, hay una conexión que con nadie más se tiene. Seguro te has dado cuenta de que según con quien estés, es la forma como hablas. Tus expresiones cambian e incluso la manera de contar las historias. Sin importar cómo lo haces con cada persona, hay conversaciones que siempre serán únicas de mamá. Sigue leyendo y sabrás de qué hablo.

“¡Eres hermosa!”

Seguro te ha pasado que estás teniendo una conversación con tu mamá y de repente notas que se te queda viendo fijamente. Tú no sabes si está pensando qué responderte sobre lo que le estás diciendo. Podría ser que también esté viendo a un ente detrás de ti. Ja, ja, ja. La realidad es que se queda pasmada observándote y admirándote. Luego, al fin dice: “Eres hermosa”. ¿Cómo va a decir lo contrario si es tu madre? Malo fuera que no lo dijera, ¿no crees?

“¿Y si comemos fuera?”

De entre todas las conversaciones que puedes tener con mamá esta causa mucho ruido. Bueno, es un decir. A veces la hacemos temerosos de la respuesta que podamos obtener. En otras ocasiones decidimos echar la bomba a ver qué pasa. Preguntarle a mamá si comemos fuera de la casa es como entrar en un laberinto oscuro, no sabemos qué nos depara el destino, la vida y todo.

“No me hables con ese tonito”

Aunque convivir con mamá es una de las experiencias más gratificantes, hay ratos en los que puede ser una verdadera guerra. Con tal de no generar un caos podríamos hacer todo lo que mamá quisiera de la forma en que ella desea; sin embargo, no se trata de eso. Aun siendo nuestra madre, sabemos que hay veces en las que ella no tiene la razón y eso es válido. Mamá también se equivoca o puede no pensar de la misma forma que nosotros. El problema es que cuando le alzábamos la voz a modo de reproche, una mirada bastaba para saber que iba a haber peligro. Junto con la mirada estaba el famoso: “no me hables con ese tonito”.

“¿Vamos rápido con la vecina?”

Recuerdo que cuando era pequeña y mi mamá me decía “vamos con la vecina”, yo la acompañaba gustosa. En realidad no sabía lo que me esperaba. Según nada más iba a dejarle algún catálogo, compartirle comida o a recoger algo. Fue siempre un engaño, pues sí iba a dejar o recoger lo que había dicho, pero nunca me dijo que junto con eso iba incluida una extensa charla. Ahora, luego de varios años de caer en el engaño, ya decido si la acompaño o no. Hay veces en que quiero enterarme de lo que pasa en la colonia (chismosa yo) y accedo a ir con ella.

“¡Ya es tarde para ir a la escuela!”

Entre las conversaciones más famosas con mamá, está ésta. ¿Quién no fue engañado vilmente por su mamá, haciéndole creer que ya era tarde? Te paraba temprano diciéndote que ya era casi la hora de entrada de la escuela. Cuando lograbas abrir los ojos, notabas que faltaba mucho, pero ya habías caído en la gran trampa.

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