Consejos que mis hermanas me dieron y que me ayudaron a ser quien soy

Nunca me cansaré de decir que soy afortunada. Para empezar, estoy viva, saludable y feliz. Mi familia no es perfecta, pero sí hermosa. Y corrí con la fortuna de tener, además de mi madre, otras excelentes consejeras: mis hermanas. Ellas me enseñaron a leer y a escribir, pero sobre todo me dieron consejos que me ayudaron a ser quien soy.

Eres única y especial

Como buena adolescente, me sentía más que afectada por todos los cambios que estaba viviendo. Recuerdo que veía que algunas de mis compañeras parecían uñas muñecotas, y les digo así porque estaban más que desarrolladas. Yo ni estaba segura si me saldrían bubis. A eso súmenle que empecé a usar lentes y brackets. No, bueno, tenía la autoestima por lo suelos. Pero mis hermanas llegaron al rescate y me dijeron que esos detalles eran pasajeros. Sobre todo, me hicieron ver que la apariencia física es lo de menos. Al final, la belleza desaparecerá, pero nuestras cualidades nunca y esas son las que me hacen única y especial.

Respeto y fidelidad

“Si no te respetas, los demás tampoco lo harán”, es otro de los consejos de mis hermanas. Ellas siempre me dicen que de la mano de ese respeto tiene que estar la fidelidad conmigo misma. Con esto, ellas, y ahora yo, se refieren a que uno no debe dejar de ser quien es para agradarle (y/o gustarle) a alguien o encajar con las personas. Si las personas te van a querer, tiene que ser por quien eres, no por quien pretender ser.

Confianza, una de las claves para triunfar

Y para lograr todo lo que uno quiere y se propone, mis hermanas me dijeron que siempre tengo que confiar en mí misma. Lamentablemente, creo que siempre habrá personas que te subestimen o que no te consideren capaz de hacer las cosas, pero si confías en ti ya recorriste más de la mitad del camino. Por eso nunca pierdas la confianza en ti, aunque las cosas se pongan “color hormiga”. Perder la confianza sería equivalente a perder la fe, y bien dicen que la fe es la que nos mantiene de pie.

Lucha por lo que quieres

No importan todas las piedras que te encuentres en el camino, si sabes qué quieres, haz todo lo que esté en tus manos. Al menos así sabrás que lo intentaste, que diste todo de ti. Y como una de mis hermanas me dijo hace un par de años: “No importa lo que el mundo diga, nunca dejes de soñar y de ir tras tus sueños”.

Amor propio

De la mano de todos los consejos anteriores, me enseñaron que el amor propio lo es todo. A menudo escucho cómo algunas personas destacan sus defectos, pero no sus virtudes. No aprecian quienes son y tampoco creen que tienen todo para ser exitosas y felices. Imagina todo el tiempo que pierde una persona  en juzgarse a sí misma en lugar de amarse tal como es.  Y ahora analiza, si uno no se ama, ¿cómo será capaz de repartir amor? Si no te amas, estarás perdiendo la oportunidad de conocer a una de las mejores personas del mundo: a ti misma.

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