Cómo una herida de infancia influye en tu vida adulta

La infancia es una etapa muy importante para todos los niños. Es momento de brindar las armas necesarias para convertir a los niños en seres de bien. Sin embargo, hay veces que se nos olvida que los niños son seres frágiles que requieren mucha atención, amor y cuidado. Peor aún es el hecho de que a veces no les brindamos todo eso, porque como adultos ya tenemos muchas heridas que no hemos curado. Aunque no lo creas, una herida de infancia puede ser muy grave a la larga.

Efecto de las heridas afectivas

Cuando creces y te relacionas con otra persona, es normal que haya problemas o discusiones en la pareja. Sin embargo, tampoco es bueno vivir siempre en un estado de tensión o ansiedad a causa de los conflictos. Iniciar una relación, significa confiar en alguien más para que la relación pueda ser más sólida. El problema es que creemos que al tener una pareja, somos dueños o propietarios de esa persona. Nuestro comportamiento puede ser dependiente o buscando obstruir la libertad del otro. Esperamos que el otro haga todo por nosotras.

“Él debe ser el que nos cuida, él debe ver por nuestro bienestar, él debe hacernos sentir bien, él tiene que aprender a descifrar mis pensamientos y movimientos. Él debe estar sólo conmigo porque yo soy su novia. Debe olvidarse de sus amigos y familia y ponerme en primer plano a mí si de verdad me ama.” A la larga, toda esa carga comenzará a pesarle al otro.

Sanar a través del otro

Por desgracia, creemos que alguien puede venir a salvarnos, cuando en realidad la única que puede hacerlo eres tú. Hay que entender que una relación no es una oportunidad de salvación. Puede ser un motivante, para ser mejor persona, pero hay que dejar de esperar a que la pareja haga magia y nos saque de ese hoyo oscuro en el que hemos estado desde hace mucho tiempo.

Al no sanar nuestra herida de infancia, permanecemos en un estado infantil, aunque por dentro nos mostremos como adultos. Si encontramos a alguien que tiene también heridas que no ha trabajado, en un principio creemos que es verdadero amor; cuando en realidad sólo son las carencias las que nos están uniendo al otro. En un principio todo parece ser color de rosa y creen entenderse a la perfección, pero con el paso del tiempo la relación se vuelve tensa y tóxica.

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