Cómo superar una pérdida sin perder la cabeza en el intento

Existen diferentes tipos de pérdidas en nuestras vidas. A veces se trata de amigos, empleos, amores o familiares. La realidad es que lidiar con el proceso de duelo nunca es sencillo. De hecho, me he dado cuenta de que para muchas personas el duelo es algo que puede durar años. Entonces, ¿cómo superar una pérdida sin perder la cabeza en el intento? Cuando el dolor es tan abrumador y tu mente solo puede ocuparse en repetir recuerdos y posibles escenarios diferentes. En realidad superar un duelo es una de las tareas más difíciles para el ser humano. Sin embargo, es una lección que todos deberíamos aprender conforme crecemos. El duelo es algo con lo que tenemos que lidiar frecuentemente. Estos dos últimos años, yo he sufrido una cantidad bastante anormal de duelos y ahora me siento con la suficiente fuerza como para ayudarte con algunos tips que a mí me sirvieron personalmente para no perder la cordura.

 

1.- Toma una decisión

Perdemos a personas, trabajos e incluso objetos en el camino. Durante estos eventos nuestras emociones se encuentran completamente a tope. La vida que un día parecía sencilla, ahora es puro dolor. Y puedes continuar sintiéndolo hasta el día en que decidas que es tiempo de avanzar. Es algo difícil de aceptar, pero te aseguro que sufrir es una opción. Así que comienza por elegir un camino diferente. Cuando mi esposo murió, prematuramente el duelo que viví fue horripilante. No podía moverme de la cama, tampoco quería estar despierta o, peor aún, viva. Sin embargo, tuve que tomar la decisión de dejar de sufrir y comenzar a vivir de nuevo. Es una simple toma de decisión  lo que te separa de las chicas que viven en un duelo por años.

Comienza a levantarte

Trata de controlar tu estado de ánimo y conviértete en la dueña de tus emociones. De otro modo dejas que estas te controlen y estarás todo el día metida en un subibaja emocional del que te será difícil salir. Procura no revolver el pasado con el presente. Comienza por mover un poco las cosas de su lugar actual. Verás que si renuevas un poco los lugares donde te encuentras, el cambio será mucho más sencillo. Tú puedes levantarte, solo tienes que tomar la iniciativa.

Tienes permiso de sentir

Permítete llorar, enojarte, reír o pasar algunos días sin bañarte. De hecho, una parte divertida del duelo es que puedes darte pequeñas concesiones sin fijarte en lo que digan los demás. No reprimas lo que estás sintiendo. Si bien llorar en el trabajo no es la mejor opción, tómate unos días para vivir a solar tu duelo. Si necesitas compañía no dudes en pedirla, no estás sola; la mayoría tenemos amigos o familia que están dispuestos a darnos la mano. Para mí, lo más difícil ha sido hablar y confiar de nuevo en las personas. Verás, me encerré en mi mundo bastante tiempo y regresar a la vida normal ha sido muy duro.

Salir de nuevo

Para mí fue odioso ver cómo mis padres y mis amigas intentaban sacarme de la casa para “relajarme”. Realmente lo único que quería era estar sola con mi botella de vino, abrazando la chamarra de mi esposo hasta quedarme dormida en el sillón. Por muchas noches me sentí desgraciada, hasta que un día, no sé por qué, desperté pensando que esa no era la forma en la que mi esposo hubiese querido que continuara mi vida. De hecho, a él le chocaba verme llorar.

Llámale suerte, destino…

 

En realidad, nunca entendí cómo fue que comencé a salir de nuevo a flote. Lo que sí puedo decirte es que tomó bastante tiempo y los primeros meses no fueron más que una nube densa pasando frente a mí. Los días parecían eternos, las noches demasiado cortas y mi ánimo una montaña rusa. El día que desperté sintiéndome mejor, decidí ir de compras. Pinté la pared de mi habitación, compré un nuevo cubrecama y decidí colocar algunos otros adornos. La vida comenzó a marchar con normalidad y aunque a veces aún despierto esperando encontrarlo, su pérdida pasó de amarga experiencia a un recuerdo dulce. Y te sonará como lo más cursi, pero hablo con él cada vez que puedo. Sé que me está cuidando, dondequiera que esté.

Comienza a vivir de nuevo sin perder la cabeza en el intento, recuerda que como cualquier cambio en tu vida es un proceso. No trates de evadirlo, solo vea a tu propio paso.

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