Cómo ser una buena madrastra sin salir lastimada en el proceso

Sinceramente a ninguna mujer le gusta ser la madrastra mala del cuento. Sabemos que nadie nos enseña a ser mamás, ahora imagínense ser una madrastra. Es una situación bastante complicada, especialmente cuando tu pareja está divorciada. Para convertirse en una familia combinada junto con los exes van a requerir de paciencia y civilidad. Ser la mejor madrastra va a requerir de un esfuerzo por descubrir tus habilidades de crianza, que es posible que no sean las mismas que las que tienen los niños. Tranquila, siempre hay una forma alternativa que crear una familia saludable y feliz.

Una familia mixta

Al ser parte de una familia mixta, hay varias cosas con las que van a tener que lidiar. Para empezar, no son solo dos, sino cuatro adultos que intentan convivir de forma armónica. Eso sin contar a los abuelos y familiares que puede estar interesada en inmiscuirse en lo que no les corresponde. Deberás poner sobre la mesa las cosas que te molestan y también las que te gustaría hacer. Con el tiempo, la familia mixta encuentra una forma de convivir. Pueden acudir a un consejero familiar si hay muchas piedras en el camino. No tengas miedo de ser madrastra, los niños tienen que verte como a una figura de autoridad en casa, no solo como el mueble bonito de papá. Sé paciente y trata a los niños como se merecen, con mucho amor. Recuerda que el resentimiento en los niños puede presentarse de formas muy diferentes.

Errores comunes

  • La madrastra no es la nueva sargento en la casa. Asumir que la mujer que está en casa tiene toda la autoridad puede crear tensiones. En una familia mixta los papeles tradicionales no funcionan, hay que ser flexibles.
  • Hacer que la madrastra ame a los niños sin siquiera conocerlos bien es un error. También lo es tratar a los niños como si fueran propios desde el primer contacto. Habrá que esperar a que los hijastros liberen el resentimiento por el nuevo matrimonio.
  • Querer ser la madrastra amada a la primera. Crear un vínculo requiere tiempo, comprensión y espacio. Algunos chiquillos tienen unas formas muy coloridas de expresar su disgusto.
  • Acepta que no son tus hijos, pero tienes que intervenir activamente en la familia. Tu cooperación será bien aceptada poco a poco. La risa y el juego con los pequeños son indispensables.
  • Descubre tu rol en la familia como madrastra. No te rindas y trata de ser muy positiva, especialmente cuando estés tratando con la madre biológica de los niños.

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