Cómo reaccionar cuando luego de tantos patanes llega alguien que no lo es

Hace tiempo salí con un patán, aunque claro, en un principio no estaba consciente de que lo era. Debo confesar que las cosas empezaron bien, como un cuento de hadas. Él era detallista y se mostraba como el hombre más caballeroso. Sin embargo, conforme pasaban los meses, comenzó a sacar su verdadero “yo”. Tontamente, yo lo excusaba diciendo que había tenido un mal día o que tenía tantos problemas entre la casa y la escuela, que por eso su comportamiento era así.

Un lobo disfrazado de oveja

Cuando estábamos solos o con su familia, mostraba su lado más patán. Grosero, indiferente, con comportamientos machistas. En fin, demostraba quién era él. Y yo a pesar de que me daba cuenta, no me iba de ahí. Tenía miedo, sentía que nadie me iba a tomar en serio como lo hacía él. Porque a pesar de todo lo malo, creía que él sí me quería.

Te acostumbras a lo malo

A pesar de que las cosas estaban mal y que yo en más de una ocasión me percaté de ello, no hice nada por moverme de ahí. Tan baja tenía mi autoestima, que creía que eso era lo que merecía. Poco a poco me fui acostumbrando a ese modo de vida. Pensaba que no podía haber algo mejor que eso. Así pasaron varios años, hasta que todo terminó. En un principio las cosas fueron complicadas y aunque el rompimiento fue lo mejor, yo no lo veía así.

Pasaron muchos meses, en los que yo sentía que me hundía poco a poco. Sí, sentía que la vida se me iba y ya no tenía sentido. Parecía que estaba en un hoyo tan oscuro, que temí no volver a ver nunca más la luz. Por fortuna, sí lo hice. Decidí sanar y ahí aprendí muchas cosas sobre mí. Opté por estar sola un tiempo, porque no quería volver a pasar por lo mismo.

Un día volvió a brillar el sol

Luego de varios años sola, llegó alguien a mi vida. Alguien a quien no estaba buscando, pero que me enseñó lo bonito del amor. Obviamente, mi autoestima también ya está en otro nivel y ya tengo conciencia sobre lo que puedo aceptar y qué no. Sé que así como hay personas dañadas, también hay otras que dan mucho sin que lo pidas, porque les nace y porque saben que lo mereces.

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