Cómo ponerle límites a mi hijo sin ser violenta

Educar a tus hijos no es una tarea fácil. Mucho menos lo es en estos tiempos en los que los niños parecen venir con otro chip desde el nacimiento. Ahora son más críticos y autosuficientes de lo que nosotras fuimos cuando teníamos su edad. Quizá por eso te cuesta trabajo ponerle límites a tu hijo sin necesidad de ser violenta, como se acostumbraba en otros tiempos. Si estás en una situación similar, te doy los mejores tips para hacerlo.

Dale opciones

Si acostumbras dar órdenes sin tomar en cuenta a tu pequeño, ya comenzamos mal. Es necesario que lo hagas y fortalezcas su seguridad al mismo tiempo que le pides que haga algo. Esto es muy sencillo de hacer si le das opciones. Por ejemplo, si llegó la hora de la ducha, en lugar de decirle: “Tienes que ir a ducharte ahora”, puedes preguntarle: “¿Te vas a la ducha ahora o después de la cena?”. De esta manera le das el poder de decidir sobre sus actos, lo que genera en él mayor responsabilidad para cumplir con lo que le estás pidiendo.

Sé firme

Hay situaciones en las que no es posible darle opciones a tu pequeño; por ejemplo, cuando está molestando a alguien. En esos casos es importante que seas muy firme. No es necesario gritar; sin embargo, sí debes utilizar un tono de voz fuerte, hablar sin titubeos y mostrar determinación en lo que estás diciendo. De este modo le muestras que quien tiene la última palabra eres tú.

Explícale la razón de las cosas

Explicarle a tu hijo las bondades o peligros de alguna acción puede ayudarle a crear sus propias reglas acorde con las tuyas. Un buen ejemplo es explicarle cuál es la posible consecuencia de correr en la calle sin tu supervisión. Así tu pequeño entenderá la situación y lo pensará dos veces antes de hacerlo nuevamente.

Puedes comenzar con estos tres consejos para que la relación con tu pequeño sea mejor y seas capaz de ponerle límites sin utilizar la violencia.


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