Cómo no perder la paciencia con tus hijos

Sabemos que ser mamá no es nada sencillo. No hay mujer que no pierda la paciencia o llegue al límite debido a la conducta de sus chiquitos. A veces no podemos evitarlo y cuando hacen berrinche o se muestran obstinados nos sacan de nuestras casillas. Reconocer que tu paciencia tiene un límite es el inicio del camino hacia la tolerancia.

Ten cuidado, perder la paciencia con tus hijos puede dañarlo de por vida

Antes de comenzar con los tips, reflexiona un poco acerca del tema. Vale la pena revisar que nuestras ideas estén en el sitio correcto antes de crear una estrategia para avanzar. Finalmente, revisar tus creencias es importante, ya que en ellas encontrarás el origen de tu impaciencia. Incluso de las explosiones que puedes tener ante algunas conductas de tus chiquitos.

Vamos a cambiar el chip

Es difícil no tener creencias. Estas vienen de la forma en la que fuimos criadas. Algunas de estas creencias pueden ser limitantes y obsoletas. Por tanto, te dan una pauta equivocada con la que fracasarás una y otra vez. Algunas otras son las que te dan la fuerza y el impulso de aprender y persistir. Estas son algunas creencias limitantes que seguramente te conducirán a la frustración, conocerlas te ayudará a no volver a perder la paciencia con tus hijos.

  • Los hijos son tuyos. Tienes que entender que aunque trajiste a la vida a tu chiquito, este no es de tu propiedad. Esta creencia puede llevarte al miedo de perderlo algún día. En los primeros años de vida esta creencia puede convertirte en una madre sobreprotectora. O en una mamá que le da órdenes todo el día a sus hijos.
  • Los niños deben obedecer a los mayores. Ten cuidado, pues pensar que esto es una absoluta verdad te hará perder la paciencia. Creer que tus hijos tienen que obedecer en un chasquido de dedos es como pedirle al sol que salga más tarde. Te crea expectativas que pocas veces a serán cumplidas.
  • Con una sola nalgada o grito se resuelve el problema. Al perder la paciencia esta parece ser la mejor de las ideas. Sin embargo, puedes llevar a tus hijos a entrar en un círculo vicioso donde hacen algo malo y tú los reprendes con violencia. Este círculo, además, puede fomentar el miedo en el ambiente familiar, lo cual no es sano para nadie.

Evita entrar en los círculos viciosos a los que te llevan las creencias limitantes en casa. Respira y cambia el chip.

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