Cómo llegué a la conclusión de que ese chico es el amor de mi vida

¿Alguna vez has leído este pasaje de la biblia (Corintios 13, 4 – 5) que va más o menos así: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor”? El amor de mi vida es así. Este es el pasaje de la Biblia más cierto del mundo. Voy a contarles cómo me di cuenta de que el chico con el que estoy a punto de casarme es el indicado. Si tienes dudas sobre la persona con la que estás, espero que esto te guíe tanto como me guió a mí.

¿Cómo saber si es el indicado?

Cuando empezamos una relación siempre nos preguntamos esto: “¿será el indicado? ¿Se quedará?¿Va a funcionar?”. Las dudas perturban el alma y es así como muchas mujeres pierden de vista lo más importante: vivir antes de siquiera hacer estas preguntas. Algo que tienes que entender es que no puedes saber si el chico frente a ti es el indicado hasta que hayas pasado cierto tiempo a su lado. Así que el primer consejo es que no te hagas bolas en la cabeza. Deja que la relación viva y fluya naturalmente antes de siquiera pensar si ese chico es el adecuado. No te enamores de un ideal, conócelo primero. Deja que el tiempo te diga si es o no el indicado.

Poco esfuerzo y todo fluyendo

No esperes nunca un cuento de hadas. Estas fantasías en las el chico viaja del otro lado del continente para estar contigo son irreales. Cuando yo comencé esta relación no pensé que él fuera el indicado. En realidad lo veía como un hombre algo perdido, melancólico y con algunos problemas. Sin embargo, me dejé llevar. Después de una temporada turbulenta en la vida de ambos, me di cuenta de que habíamos pasado sin querer la línea de fuego. Esa por la que muchas parejas no pasan. Requiere aceptar el pasado de la otra persona, dejar que esta se reconstruya con amor y mucha paciencia. Algunas relaciones valen la pena el esfuerzo, siempre que no te destruyan. Un buen amor no requiere de mucho esfuerzo, solo tienes que darle la mano al otro para acompañarse. Sin jaloneos, ni arrastres.

Creciendo juntos

Me di cuenta de que él era el indicado cuando por fin se quitó el velo del miedo. Se dejó llevar, sin pensarlo demasiado. No voy a mentir, tardó un rato en hacerlo. La base de una relación es la confianza. Cuando el hombre frente a ti comienza a revelarte sus sueños, anhelos y a hacerte parte de sus planes, confía en ti. La vida encuentra la forma de mantenerlos en curso. Cuando estás en pareja, aprendes a ceder, a amar sin condiciones, a no pedir algo que la persona no es, a no idealizarlo. Me di cuenta de que él y yo teníamos metas igual de grandes y la fuerza para alcanzarlas. Que él me dejara entrar en su vida para acompañarlo y celebrar sus logros se convirtió en el mejor regalo que me ha dado en la vida.

Me causó admiración

Para mí, el físico no importa demasiado, aunque es importante que tu pareja te guste por supuesto. Este hombre me enamoraba cada vez que hablaba de sus proyectos, de su trabajo y de lo mucho que disfrutaba el proceso para llegar al éxito. Me di cuenta cuán enamorada estaba de él, cuando hablando sobre esto y sus ojos y los míos brillaban. El es mucho más que una cara bonita y un pasado oscuro. Quería compartir mi vida con este hombre ilusionado. Yo lo sentí. “És es”, me dije en silencio y a pesar de los tropiezos y algunas peleas, el amor prevaleció.

Por su ternura

Tuvimos momentos muy oscuros en los que él no sabía si quería comprometerse en un nivel tan profundo conmigo. Yo fui paciente y esperé a que sus dudas se disiparan. Aprendí que el amor no exige, entonces deje que la relación siguiera y evolucionara. Poco a poco, sin ser la mujer desesperada por un compromiso con anillo procuré no presionarlo. Fue toda una evolución de su parte; del chico roto, al ilusionado, al cariñoso y finalmente al chico con el anillo. Y un buen día, sin más, él organizó todo un espectáculo para pedirme matrimonio. Mi intuición pocas veces falla y sin lugar a dudas puedo decir que nuestra conexión fue puro destino. El amor de mi vida está conmigo por fin, después de mucho esperar.

Pero lo más importante

Durante este proceso, nunca dejé que el fuera mi única prioridad. Y aunque deseaba intensamente que él fuera el bueno, supe establecer mis límites. Por ejemplo: no dejar que ocupara todo mi tiempo, mi espacio ni mi vida. Me di a la tarea de equilibrar mi crecimiento personal con el suyo. No fue nada sencillo y ciertamente hubo momentos en los que tropecé, pero ni entonces dejé de ser yo misma. Me convertí en una mujer fuerte, equilibrada y amorosa. Dispuesta a dar y a ser correspondida.

Busca en el chico indicado fuerza, consuelo y apoyo hasta en los peores momentos. Sé firme contigo misma y con lo que quieres. No idealices a la persona y deja que las cosas pasen como tengan que pasar. No te aferres a un amor no correspondido, mejor conviértete en una mejor versión de ti misma. Así, un día sin que lo esperes ese chico va a aparecer. Y entonces espero que me cuentes cómo supiste que ese chico es el amor de tu vida.

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