Cómo lidiar con un hombre depresivo sin morir en el intento

Tratar con un hombre depresivo no es tarea fácil. Obviamente están los consejos básicos, como que lo escuches, le hagas saber que lo apoyes y buscar ayuda juntos. El primer paso es que el reconozca que tiene una enfermedad, que el médico diagnostique qué tan grave es y entonces pongan manos a la obra. Sobre todo, que juntos decidan qué tanto vas a involucrarte en el proceso. Desde apoyarlo para que vaya a terapia, hasta comer sano y practicar algún deporte juntos. En este artículo quiero enfocarme en lo que debes hacer tú para lidiar con un hombre depresivo sin morir en el intento.

No intentes arreglarlo, sólo apóyalo

Es muy fácil confundir apoyarlo con querer arreglar su problema. Y ahí está el error número uno. Primero es preciso reconocer que no te corresponde aliviar su enfermedad. Sí, la depresión es una enfermedad. Así que eso sólo te llevará a un gran sentimiento de frustración pues sin importar cuánto lo quieras, la depresión es una enfermedad que no podrás aliviar tú. Puedes hacerle saber que estás para apoyarlo para lo que necesite, pero es algo que tiene que hacer él y de ser necesario, con asesoría de un profesional. Así que no te frustres pues no es personal.

Busca con quien hablarlo

Cuando tratamos seguido con un hombre depresivo, y más si es tu pareja, es posible que en algunos momentos la depresión sea tal, que tú sientas que ya no tiene ganas de seguir con la relación. Y si estás apoyándolo, es posible que estas emociones te invadan también y te hagan daño. Así que recuerda que no es personal, busca algún grupo de apoyo o alguien externo con quien puedas hablar libremente y, sobre todo, sigue con tus actividades regulares tanto sociales como personales.

No te olvides de ti misma

Es muy común que al desear apoyar a otro, nos olvidemos de nosotras mismas. Este es un grave error, pues si no estás bien tú, menos estarás bien para ayudar a alguien más. Así que por ningún motivo dejes de hacer tus actividades, salir, consentirte y pasar ratos divertidos. Quizá suene egoísta, pero tú no estás deprimida; así que si te empieza a afectar más de la cuenta, haz una pausa y dedícate a ti. Si tú estás bien, será más fácil que lo apoyes.

 

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