Cómo le hice para bajar de peso sin tiempo de ir al gym ni para cocinar

La última vez que fui al nutriologo estaba 12 kilos por arriba de mi peso. No me sorprendió mucho la verdad es que en ocasiones mi trabajo es tan estresante que como para no sentirlo. Claro que mi cuerpo, lo resintió. Sin tiempo para ir al gimnasio y con una nula capacidad en la cocina. Tuve que tomar algunas decisiones radicales para cambiar mi vida, bajar de peso solo fué el principio.

¡No tengo ni tiempo para dormir 7 horas!

El viaje de mi transformación inicio el día que fui al nutriologo y me hizo unos examenes de sangre para comprobar que todo estuviera bien. Pues nada bien la verdad, en ese momento tenía el colesterol alto, 7 kilos de más, dolores de espalda, ansiedad y por si fuera poco tenía una racha de caspa en la melena. Ese día me puse a llorar un mi consulta nutricional, abusando de mi pobre nutriólogo que no tiene nada de psicólogo. Le dije que era super dificil para mi hacer dieta porque primero que nada soy pésima cosinando y además no tenía ni pizca de tiempo para ir al gym. El solo pudo insistir en que solo yo podía hacerme el tiempo. Sinceramente me puse a llorar del estrés.

Pedí ayuda a la persona más sana que conozco

No muy conforme con las palabras del nutriólogo fui a ver a una amiga que es super fit y se dedica a ello. Al contarle el problema por el que estaba atravesando solo me repitio lo mismo que me había dicho el nutriólogo. Me dijo que tener un cuerpo y una vida saludable dependía completamente de mi. Me sentí super incomprendida, pero ella me dio algunas opciones para comenzar a hacer el cambio. Primero que nada se ofreció a enseñarme a cocinar lo básico y me paso algunos vídeos en línea para hacer ejercicio 15 minutos en mi cuarto antes de irme al trabajo.

Me fue fatal la primera semana

La dieta la primera semana fue una tortura para mi. Falle muchas veces con las idas a la tiendita de mis compañeros de la oficina. Trate de hacer ejercicio por las mañanas durante dos días seguidos y el resto de la semana fué historia. Comencé a frustrarme un poco más. Estaba a punto de tirar la toalla cuando pensé que estaba haciendo un total berrinche al respecto. Tengo 32 años y no puede ser que no sea capaz de frenar mi ansiedad por comer ni hacerme un tiempo para mi. Me vi en el espejo y vi exactamente lo que no quería volver a ser…conformista.

Y tal vez esperabas una receta mágica o alguna pastilla. En realidad lo único que cambié fue mi perspectiva.

Comencé por cocinar en casa y la verdad soy un asco en la cocina. Pero por lo menos las ensaladas me salen bien. Aprendí a cocinar arroz con mucho trabajo y ahora no me sale taan mal. Los días que no lograba hacer de comer pedía cosas saludables o vegetarianas a domicilio. Me propuse no hacer trampa y no lo hice. Tire toda mi chatarra y deje en casa puras cosas saludables. Si me daba ansiedad por comer, me servía mucho tomar agua.

Baje muy poco de peso pero no me desanime. Después de un mes solo baje dos kilos, pero algo es algo. Ahora solo necesitaba resolver lo del ejercicio.

La verdad es que me aburren los gimnasios y no me siento muy cómoda en ellos. Así que decidí buscar clases de spinning. Encontré un buen lugar, así que me inscribí los fines de semana. Comencé de a poco, luego me volví tan fan de las clases que comencé a despertarme 4 am para ir a clase de 5 pm y lograr ir toda la semana.

Pero ahí no acabo, el cambio de rutina hizo algo más por mi.

En este tiempo me di cuenta que mi trabajo no me hacía nada feliz y por sobretodo era una mujer super explotada. Así que comencé a buscar algo nuevo. Le eche todo mi pensamiento positivo, todos los días me decía a mi misma, vas a encontrar algo. Después de 6 meses llego. Un trabajo mejor, más cerca de casa y con menos horas de trabajo.

Y pues suena fácil cuando lo cuento de esta forma, pero la verdad es que me costó mucho trabajo. Ya logré entrar en mi peso,

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