Cómo enamorarte cuando parece que ya tienes corazón de piedra

Nunca pensé poder enamorarme nuevamente. Después de mi última relación sentí un cambio radical en mi interior. No había nadie , absolutamente nadie que me derritiera el corazón. A los pretendientes que tuve en ese lapso de tiempo los disfrute, pero nunca sentí que la conexión que tenía con ellos fuera a trascender. Creí que esa sensación de enamoramiento era algo pasado, pensé que el amor maduro no venía con esas mariposas en el estómago… creí que tenía el corazón de piedra.

Y quizás no venga con mariposas pero llegó como otra cosa

Salir con hombres era como actuar una escena ya conocida. Yo me vestía coqueta para la cita, pasaba horas frente al espejo y cuando llegaba al date. Me daba cuenta enseguida que quizás esa cita acabaría como una de las tantas. Así que pedía mi copa de vino, sonreía amablemente a mi date y trataba de conocer a la persona que tenía enfrente. Se acababa el date, algunos listos me robaban un beso para comprobar que no hubiese algo más… sin éxito. Algunos otros ni se molestaban en darme las gracias por la compañía o me explicaban que no habían sentido esa conexión. Uno tras otro paso bastante tiempo.

Tuve relaciones cortas

Con dos maravillosos caballeros tuve relaciones cortas que acabaron bastante bien. La cosa era que  ninguno de ellos me hacía mucho sentido con el ritmo de vida que tenía.Para ese entonces comencé a pensar que me había vuelto en una de esas mujeres exigentes. Así que traté de olvidarme del amor por un ratito y comencé a vivir mi vida de una forma diferente. Me concentré en el trabajo, en mis cosas, engorde un poquitin porque me daba el gusto de comer lo que yo quería cuando quería. Claro que nunca en exceso. Viví para mi un tiempo, al principio se sintió extraño pero conforme pasaron las semanas la vida comenzó a agarrar su curso. En ocasiones me sentaba sola a la mesa con una copa de vino, en esos momentos me daba gusto no estar en una relación. Porque evitaba hacer costalitos de piedras.

¿Costalitos de piedras?

Así le llamo yo a las relaciones sin sentido. Para mi son esas relaciones que todos los días te van haciendo piedra el corazón. Los primeros meses son maravillosas. Pero conforme pasa el tiempo te tiran piedritas de indiferencia, tristeza, confusión y soledad. Al final de la relación terminas como roca, porque ya no sientes nada. Al final haciendo un recuento de la relación, encuentras un saco de piedritas y quizás una que otra piedra preciosa, aunque pérdidas entre las otras tantas feas.

Cómo me enamoré de nuevo

Sabes, ese fuego que sientes cuando ves al chico que te gusta. Esa llama que sientes cuando te sonríe o tienen uno de esos días que podrías recordar el resto de tu vida. Esa se encuentra dentro de ti todos los días. Sin darme cuenta un día había dejado todas esas piedritas atrás y encontré a un hombre guapísimo a mis ojos. Comenzamos a salir, poco a poco nos conocimos y solo puedo decirte que con cada salida la calma en mi vida se empezó a hacer evidente. Esta persona no solo me gustaba físicamente, sino mental y emocionalmente. Mi creatividad se multiplicó, dormí como reina en las noches y por si fuera poco me enamore de nuevo.

No con la loca llama de adolescente, pero sí con un amor que me igualaba. El amor que daba era el que recibía. Estuve negada por mucho tiempo a encontrar a un hombre que me tratara como yo quería por miedo a enamorarme. Pero cuando él se encontró frente a mi ya no tuve de otra, no lo podía negar una vez más ni hacerme la piedra de nuevo. La buena noticia de esta historia es que , aunque te sientas como una corazón de piedra. Siempre va a haber alguien que te va a hacer volar por los cielos y más arriba que eso. 

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