Cómo dejar de atraer patanes a tu vida

Hubo un tiempo en el que mis amigas me hacían burla. Decían que yo era un imán para atraer patanes. La verdad es que detrás de esa burla, ellas tenían toda la razón. Cada chico que conocía y con el que me relacionaba, terminaba siendo de lo peor. Yo pensaba que sólo se trataba de ellos, pero con el paso del tiempo comprendí que el principal error estaba en mí.

Cegada, sin autoestima

Fue hasta mucho tiempo después que comprendí que si era buena para atraer patanes, era porque yo no me sentía merecedora de otra clase de chicos. Yo era la típica chica que no sabía estar sola. Prefería estar con un mal hombre, en lugar de aprender de la soledad y de la soltería. Al no saber estar sola, aceptaba salir con quien se me pusiera enfrente y dejaba de lado el hecho de que sus intenciones fueran buenas o no.

Buscando como loca desquiciada

Lo peor era que como no podía ni sabía estar sola, prácticamente salía a la calle en busca de hombres. Abría las apps de citas y platicaba con uno y con otro. Justificaba eso diciendo que sólo quería “entretenerme” por un rato. Más bien era porque no aceptaba la soledad. Lo malo es que no me daba cuenta de que eso lo veían ellos y entonces por eso no me tomaban en serio. Sí, salían conmigo y la pasábamos bien, pero nada más. Nunca concluía nada de una manera más linda, porque yo me mostraba desesperada y quizás urgida.

“Sólo jugaba”

Siempre usaba esa excusa para que nadie se diera cuenta de cuán lastimada quedaba tras una relación más, fallida. En cuanto se iba un hombre que obviamente me había llevado a la cama, ya no volvía a saber de él. Entonces me daba a la tarea de buscar a otro y pasaba lo mismo. Ninguno quería seguir hablando conmigo sobre cosas que para mí eran importantes: mi trabajo, mi carrera, mis hobbies, etc.

¡Ya no quiero atraer patanes!

Cansada de tantos rechazos, tanta indiferencia, decidí buscar ayuda. Pensé en ir con una bruja que me diera un hechizo con el que algún chico quedara perdidamente enamorado de mi para siempre. Mi mamá, más objetiva, me dijo que fuera con el loquero. ¡Qué! No necesito ir ahí, no estoy loca (pensé yo). Después de mucho pelear, accedí a ir y la verdad lo agradezco. Ya en terapia me hicieron entender que yo atraía puros hombres malos porque yo no me quería y aceptaba a mi misma. ¡Cómo iba a recibir algo mejor de otro si ni siquiera lo tenía de mi misma! Costó, y mucho trabajo, pero lo he logrado. Ahora me amo y me acepto como soy y eso es punto suficiente para dejar de atraer patanes a mi vida.

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