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Casi todas mis relaciones han sido a distancia

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Hace algunos días una de mis mejores amigas llegó a contarme sobre su novio, a quien no ve mucho porque es un buzo que trabaja en barcos y se va por temporadas de dos a tres meses. Cada vez que él “está en tierra”, se ven, van de viaje y lo disfrutan muchísimo. Ella me contaba que está muy contenta, pero cuando él se va lo extraña mucho. Eso me hizo pensar: ¿y si no se fuera tanto tiempo lo extrañaría igual? Y entonces lo comparé conmigo y me cayó el veinte de que de cuatro relaciones serias que he tenido en mi vida, dos han sido relaciones a distancia. La más corta de ellas duró dos años y medio.

Pros y contras de relaciones a distancia

   

Existen tanto ventajas como desventajas en torno a las relaciones a larga distancia. Para mí, las ventajas más evidentes (y lo primero que le dije a mi amiga) son que cuando se ven, lo hacen con muchas ganas porque se extrañaron muchísimo y pareciera que están en su luna de miel. Disfrutan cada momento y están de buen humor. Y cuando no están juntos, cada uno puede hacer sus cosas, tener tiempo libre, ver a los amigos, etc. Justo ahí viene la parte complicada cuando no están juntos. A tu tiempo de rutina diaria tienes que agregarle momentos para hablar con él, enviarle mensajes o hacer videollamadas. Y eso, a veces cuesta mucho más trabajo del que te imaginas.

¿Amor o trabajo?

Con uno de los novios que tuve a distancia eso llegó a convertirse en un gran problema. Yo trabajaba como animadora en un hotel y a veces terminaba de trabajar a las 2 de la mañana. Él empezó a volverse super posesivo. Hasta llegamos a un punto en el que, con tal de evitar discusiones, le hablaba, le decía que ya me iba a dormir y entonces, yo salía otra vez. Nunca hice nada malo, pero me daba tanta flojera tener discusiones por nada, que mejor opté por una pequeña “mentira piadosa”.

Dos años después, él hacía planes para que me fuera a vivir a la misma ciudad que él, pero me ofrecieron un ascenso ¡en Egipto! El se volvió loco, posesivo y celoso como nunca antes. Yo pensaba ¿qué tal que me voy directo con él y no funciona? Él no lo entendió, así que antes de irme, terminamos. Hasta la fecha puedo decir que fue una gran decisión. Debo admitir que estaba muy enamorada, y la experiencia que viví fue algo increíble que volvería a repetir siempre.

Y aquí vamos de nuevo…

En Egipto, donde trabajé un año, conocí a otro de mis novios de larga distancia. Esta fue también una gran relación, vivimos juntos casi dos años y todo iba perfecto… hasta que decidí regresar a mi ciudad para acabar la carrera.

Hasta ese momento había puesto la carrera en pausa para viajar. Así que él me dijo que se iba conmigo y allá buscaba trabajo. Duró tres meses, se desesperó y regresó a su ciudad. El plan era que en cuanto yo terminara la carrera, lo alcanzaría y viviríamos juntos en su país. En ese intermedio, pasé un verano entero con él y regresando de ese verano, terminamos. Todo fue muy extraño y de un día para otro. Años después me confesó que entró en pánico, pues para estar juntos cuando yo acabara la carrera tendríamos que casarnos y formalizar por cuestión de papeleo.

Lo único que sé…

Actualmente tengo una relación que no es a distancia y con alguien de la misma nacionalidad que yo. No les voy a mentir, claro que hay aspectos que extraño de una relación a distancia. Por ejemplo, el intercambio cultural o los viajes en pareja con frecuencia. Sin embargo, también hay otras que disfruto muchísimo, como poder estar juntos un domingo entero viendo películas en mi casa. En fin, después de estas experiencias creo que lo cierto es que a distancia o no, la clave está en la comunicación y en saber que vamos juntos en el mismo camino.

¿Tú has tenido relaciones a distancia?


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