Cansada de decir “no soy una señora”, pero en el fondo sé que sí

Durante mucho tiempo, disfruté decirle a las mujeres que yo veía como mis mayores <señora>. Era muy divertido hacerlo y más por la cara que ponían. Tontamente, no pensaba que en algún momento yo llegaría al mismo lugar en el que ahora ellas estaban. Aunque me sigue causando mucho ruido y duda el por qué a las mujeres les molesta que las llamen <señoras>. En mi caso, conforme cumplo más años, mis amigos me hacen burla de que pronto seré una señora hecha y derecha. Yo sólo les respondo: “no soy una señora” y sí, lo hago cantando, aunque muy en el fondo, sé que desde hace un tiempo lo soy. Podría decirse que soy una señora que no ha salido del clóset. ¿Por qué lo sé?

Cargo mi kit de medicinas

La verdad es que el estilo de vida que tenemos no es nada bueno para la salud. A mí, me detectaron problemas en el aparato digestivo desde hace varios años y lo peor es que ¡ni siquiera he cumplido treinta! Mis padres quedaron sorprendidos de ello, ¿cómo era posible que una adolescente tuviera semejantes problemas? La respuesta fue sencilla: el estilo de vida es estresante y por ende, el organismo sufre las consecuencias. Sí, tal vez era la mejor estudiante, tal vez siempre llegaba a tiempo, tal vez me esforzaba por sobresalir. Todo eso hizo que me presionara de más y el gran golpe lo recibió mi estómago. Así que desde ese momento he tenido que cargar con medicamentos y todo lo necesario para sentirme bien. Mis amigos dicen que soy como un botiquín ambulante.

Papel, gel desinfectante y toallitas húmedas

Además de cargar con toda una variedad de medicamentos, también sé que no debe faltar el papel y todo lo necesario para una buena higiene. Incluso cuando vamos al cine, siempre llevo todo eso. Mi novio dice que soy una exagerada, pero la verdad es que prefiero prevenir. Ya si a él le gusta andar con la boca sucia es su problema, no mío.

Los recipientes de yogur funcionan a la perfección

Mi madre me hace burla, pues ahora me ve como una fanática de todos los trastes de plástico existentes. Adoro ver todo lo que venden por catálogo y mínimo una vez al mes compro algo de todas esas cosas. Y sí, también me queda claro que los recipientes que quedan del yogur, funcionan a la perfección para guardar la comida en el refri.

El suéterrrrrr

Aunque digo “no soy una señora”, sé que lo soy porque cada vez que salgo ahora, sé que no debo olvidar mi suéter. Más vale que cargue y no que a la hora de la hora muera de frío. Sería peor porque terminaría enferma y eso no está nada padre.

Es hora de dejar de decir “no soy una señora”

Ya, me voy a dejar de tanta patraña y aceptar que empiezo a convertirme en una señora hecha y derecha. ¿Tú ya lo aceptaste o sigues renuente a la situación?

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