Aunque no lo creas, ¡la maternidad es contagiosa!

 ¿Cuántas veces no hemos visto que en un grupo de amigos llega una época de baby boom a partir de que la primera pareja prueba la maternidad? Has de saber que un equipo de investigadores de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, ha hecho un estudio que lo ha demostrado que ¡la maternidad es contagiosa!

La evidencia

El equipo de científicos analizó 1700 casos de mujeres de entre 15 y 30 años a través de un Estudio Nacional Longitudinal de Salud en la Adolescencia en Estados Unidos. Los resultados arrojaron que después de que alguna amiga hubiera dado a luz, los embarazos planeados fueron más frecuentes. Además, el deseo de ser madre creció desde el momento de parto de la amiga, hasta dos años después, que fue cuando la mayoría “se contagió”. Después de este periodo, el interés decreció hasta ser insignificante.

La influencia

Pero, ¿por qué nos influye un parto ajeno? Nicoletta Balbo, una de las autoras, sugiere: “El hecho de estar rodeado de amigos que acaban de ser padres hace que quienes no lo son aún sientan la presión de tener hijos también”.  Ver todos los obstáculos que afrontan junto con los beneficios que reciben puede ayudarte a decidir tener tus hijos. Si ves un caso más de cerca será más fácil plantearte si realmente estás lista para ser madre.

Las ventajas

Aunque la influencia es evidente, no es necesariamente mala. Las amigas correctas pueden servirte como ejemplo de maternidad. Además, servirán como red de apoyo en el futuro cuando tengas los tuyos. Tener a alguien cercano que entienda lo que estás pasando hará tu proceso mucho menos tenso desde el embarazo. Así podrás consultar con ellos al lidiar con un obstáculo. Será de gran ayuda tener a alguien cercano para contarle tus dificultades en la maternidad. Otra ventaja es su juventud. La experiencia de tus amigas es más reciente que la de, por ejemplo, tus padres. Por lo tanto podrán entender mejor los nuevos retos de la maternidad. Además, tendrán mucho más frescas sus propias experiencias. Por ejemplo: ¿cuándo vas a prestarle una tableta a tu bebé? Aunque respetamos la infinita sabiduría de nuestras madres, la realidad es que ellas no vivieron con esa disyuntiva. Es ahí cuando vale más la pena tener una amiga que ya lo haya vivido.

Trastorna tu vida

Además, tener un hijo trastorna tu vida. ¿Qué mejor que sobrevivir al cambio en compañía de amigos?

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