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Así se siente tener lejos a tu mejor amiga

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Se dice que las mejores amigas siempre están juntas y que van a todos lados una al lado de la otra. Esto no siempre suele ser verdad. Algunas amigas estamos distanciadas por la escuela, el trabajo, la tesis o el caos de la vida. Sin embargo, siempre encuentras la forma de estar cerca de tu amiga y ayudarla en lo que puedas. Esta ha sido mi experiencia con mi mejor amiga a la distancia.

 Así nos conocimos

Conocí a mi  mejor amiga durante el segundo semestre de la preparatoria. Yo tenía muy pocos amigos y era muy seria. Un día durante una clase me senté junto a un grupo de tres amigos y así conocí a mi mejor amiga. De inmediato nos caímos bien y descubrimos que vivíamos a cinco minutos una de la otra. A partir de ese día íbamos y regresábamos juntas de la escuela. Además, teníamos historias amorosas parecidas, lo cual nos unió aún más.

A pesar del tiempo y las amigas nosotras éramos inseparables

Con el paso de los semestres, cada una tenía clases diferentes y un grupo de amigos que no siempre conectaban. Sin embargo, en cada decisión importante, cada problema o alegría que se nos presentaba, estábamos para apoyarnos una a la otra sin pedir algo a cambio. No obstante, cada vez que nos acercábamos más hacia el último semestre ambas sabíamos que tal vez ya no estaríamos tan juntas. Ella se interesaba por estudiar biología y a mí me fascinaba la idea de estudiar arte. Por tanto, cada una iría a una escuela distinta y tendría horarios probablemente incompatibles. Al inicio de nuestras carreras lo temido no  sucedió, procurábamos vernos durante todas la vacaciones del primer año de la carrera.

 Así se siente sólo hablar por teléfono

Sin embargo, con el paso de las materias, la escuela y los deberes del hogar, cada una perdió el tiempo libre que tenía. Por ello dejamos de vernos tan frecuentemente. Ya no sabíamos hasta el último detalle de la vida de la otra. Tampoco nos enterábamos del nuevo galán, el coqueteo o las peleas con las demás amigas que teníamos en común.  Esto causó muchas peleas entre nosotras, pues pensábamos que ya no éramos importantes la una para la otra. No obstante, siempre que se presentaba una situación muy difícil o cuando teníamos una noticia muy positiva, nos llamábamos para contarnos todo. En ocasiones teníamos llamadas que duraban horas interminables en las que nos contábamos de todo. Por ello, cada una se siente más tranquila en cuanto al tiempo que pasamos juntas.

 ¿Y ahora?

Ahora que la universidad ha terminado yo trabajo y ella realiza su proyecto de investigación. Ahora parece un poco más difícil quedar de acuerdo para vernos. Sin embargo, logramos escaparnos para tomar un café  y platicarnos nuestros nuevos proyectos y sueños por cumplir. Todavía se siente raro ver a las mejores amigas salir juntas y pasear sin ningún problema, pero sabemos que podemos contar con la otra siempre. Además, ahora podemos ver cuánto ha madurado nuestra amistad, pues ambas nos vimos crecer y hemos dejado de pelear por celos e inseguridades.


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