Quantcast

Así fue tener a una mejor amiga durante 16 años

Por  |  0 Comments

Dicen que las amistades que duran más de siete años son para siempre, bueno yo no estoy tan segura de eso. Conocí a mi mejor amiga cuando teníamos dos años y obviamente crecimos juntas, fue algo muy divertido. Hoy en día hemos perdido el contacto pero seguimos siendo amigas aunque no seamos tan cercanas como antes. Y puedo decir que su amistad fue muy especial para mí. Muy pocas personas experimentan el crecer con una amiga y para mí fue así durante 16 años. Si has tenido un mejor amigo o amiga desde hace muchos años, de seguro te vas a identificar.

Hicimos muchas travesuras juntas de pequeñas

¡Nunca lo voy a olvidar! Jugábamos a las muñecas, corríamos en el patio, un día éramos hadas y el otro día éramos brujas. Había un montón de historias en nuestras pequeñas aventuras. Su mamá y mi mamá tuvieron que lidiar con la mayoría de ellas. ¿Qué puedo decir? Estábamos muy pequeñas y dejamos de jugar así hasta que cumplimos los 11 años.

Las pijamadas eran cada fin de semana

Un fin de semana en su casa y el otro en la mía. Cuando eran vacaciones de invierno ni queríamos despegarnos. Incluso si nos veríamos al día siguiente. Sí, mi mejor amiga y yo éramos muy unidas.

Estuvimos juntas en casi todos nuestros cumpleaños

Y digo “casi” porque en algunas ocasiones yo estaba lejos de la ciudad o ella también. Fue hasta mi cumpleaños número 19 que nos alejamos un poco, pero antes de eso ¡fue increíble! Claro, el mejor regalo que recibía era de mi mejor amiga.

Nunca nos importaron nuestras calificaciones hasta en la primaria

¿La escuela qué? Eramos tan niñas que realmente nunca nos importó mucho la escuela. Aunque ella siempre era la niña de buenas calificaciones en la primaria y nunca la vi estudiar. Sí, era algo extraño, pero bueno es la primaria y no se compara con las materias que vives en secundaria, preparatoria y universidad.

Hablábamos horas por el teléfono de la casa

En ese entonces no teníamos celulares ni siquiera nuestros padres tenían uno. Así que eran horas largas de una llamada telefónica contando los últimos chismes.

Nuestro primer celular fue el mismo

¡Fue una super coincidencia y lo amamos! Teníamos once años y obvio, ya era hora de tener mi primer celular. Era un celular tan viejo que ni siquiera tomaba fotos, ni videos, ni nada por el estilo. Después de eso, mandábamos mensajes de texto hasta que se nos acabara el saldo.

Mi mamá era su mamá

Su mamá también era mi mamá, aunque el carácter de su madre era un poco más estricto que el de la mía. En fin, mi mamá siempre era la que solucionaba sus travesuras.

Conocimos a nuestros mejores amigos juntos

Fue una amistad increíble con estos chicos, duró como seis años nuestra larga amistad. Convivíamos más en grupo, platicábamos de todo, salimos juntos y claro, hubo uno que otro enamoramiento como era de esperarse. Todo eso lo vivimos juntas y les juro que regresaría a esa época de nuevo.

Nos ayudábamos cuando un chico nos gustaba

Los mejores tips siempre fueron de mi mejor amiga. Aún recuerdo cuando no tocábamos el tema de los chicos hasta la adolescencia. Leíamos revistas juntas y de ahí sacábamos consejos de cómo maquillarse, vestirse o de ligar. También era el típico “pregúntale tú” cuando te daba pena preguntarle qué chica le gustaba.

También sentimos miedo cuando íbamos a entrar a la preparatoria

Mis padres me pagaron una buena preparatoria y los de ella pues una de prestigio. Nunca la envidié por eso. De hecho, qué bueno que lo hizo. Sin embargo, a las dos nos daba miedo entrar nuevamente a otro mundo. Teníamos miedo de lo que fueran a pensar de nosotras, de quiénes serían nuestros amigos y si nos llegábamos a distanciar. Aunque superamos la prueba, fue hasta la universidad que nos alejamos.


Este video te puede gustar