Así le puse límites a mi relación y funcionó

Toda relación humana debe tener límites. Me refiero a ese criterio personal de puntos que se pueden hacer y los que no están permitidos en una relación amorosa o de amistad, incluso laboral. Todos necesitamos establecer límites para tener una convivencia más sana. En el ámbito amoroso, los límites varían de persona a persona y también se moldean de acuerdo a la relación que tienes. Cuando se empieza una relación amorosa, es preciso poner las cartas sobre la mesa. Esta es la forma en la que yo puse límites a mi relación y me ha funcionado de maravilla.

Desde el principio

Es super importante que pongas límites desde el inicio de tu relación. Sostengan esa plática en la que establecen tiempos y acuerdos que llevarán a cabo como pareja. Bien dicen que hablando se entiende la gente y esta es la mejor forma de evitar cualquier malentendido. Así que lo primero es hablar con tu pareja. Para tener muy claro de qué se va a hablar puedes hacer una lista. En mi caso, tengo una serie de puntos que debo indicarle a mi pareja, son indispensables para llevar una buena relación. Se los hago saber y de ahí podemos empezar la negociación. Estas son algunas pautas que podrías tomar en consideración.

Los tiempos en los que se pueden ver

Es importante discutir el tiempo que van a dedicar a la relación. Si bien cuando estás en la universidad o en el colegio es super sencillo verse varias veces a la semana, cuando tienes compromisos profesionales el tiempo es tu mayor enemigo. Cuando tienes una relación adulta debes estar consciente de que esta no será igual a la que sostuviste cuando estabas en la universidad. Ahora estás trabajando y tienes más responsabilidades. La tecnología ayuda mucho en estos tiempos, ya que puedes estar conectada con tu chico todo el día. Sin embargo, no hay que exagerar al respecto, recuerda que todos tenemos derecho a descansar y no todo el tiempo debes estar pegada a tu pareja.

Lo que es admisible y lo que no

Lleguen a un acuerdo. Cada chica o chico tienen una lista de cosas que son y no admisibles en una relación. Por ejemplo, para mí el hecho de no poder ver a mi mejor amigo no es admisible en una relación. Así que desde un principio le dejé en claro a mi pareja que existían aspectos a los que no iba a ceder, como dejar de ver a mis amigos o amigas, abandonar mis hobbies o cambiar mi religión. Dentro de una relación existen aspectos en los que se pueden ceder y otros en los que no. Tu pareja debe estar consciente de cuáles puntos son “no negociables” para ti, sobre todo si tienen una repercusión importante en el futuro, como el hecho de querer o no hijos.

Aprende que decir “no” es super importante

Siempre que te sientas incómoda con algún acuerdo o situación, puedes decir “no”. A esta vida no vienes a hacer feliz a nadie más que a ti… Claro, tratando a los demás con respeto. El hecho es que no tienes que hacer nada que tú no quieras, no te sientas presionada. Es importante que al tener esta conversación detectes posibles focos rojos, como el hecho de que tu pareja busque insistentemente cambiar alguna regla. Sé inteligente y no cambies de parecer solo por quedar bien, aunque lo quieras mucho.

Si algo te está afectando, no esperes a que estalle

En algunos momentos de la relación las reglas pueden modificarse, si alguno de los dos no está del todo conforme. Durante estos últimos años me he dado cuenta de que la mayor parte de los conflictos en mis relaciones surgieron por quedarme callada. Así que aprende de mis errores, alza la voz cuando algo no te parezca. Evita enviarle indirectas a tu pareja, los hombres no las entienden ni las perciben.

Propón algunas soluciones que funcionen para ambos

¡Aguas, tampoco hay que quejarse por hacerlo, pues puedes inventarte algunas soluciones creativas para que ambos se sientan a gusto. Las relaciones son para disfrutarse, no para estar en conflicto todo el tiempo. Recuerda que, al final del día, eres un ser individual que elige a una persona con la cual compartir sus días.

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