Así dejé de preocuparme por lo que otros piensan de mí

Vivir preocupada por lo que otros piensan acerca de ti no es vida. Por muchos años yo me preocupé por lo que los demás opinaban acerca de mí. Complacer a los demás era una forma de vida para mí, hasta que decidí hacer algunos cambios. ¿Con qué frecuencia pasan por tu cabeza pensamientos como este?: “¿Qué vas a pensar si no voy?”, “¿se enojará si le digo que no?”, “se enfadará si le digo lo que pienso?”, “¿qué quiere la gente de mí?”. Probablemente piensas en esto todo el tiempo, porque como buen ser humano lo único que te gustaría es pertenecer a un grupo, encajar. Es hora de que aprendas a dejar de preocuparte por lo que otros piensan y centrarte en una cosa: tú misma.

Pensar en las opiniones o reacciones de los demás no es saludable

Es como mantenerte atrapada dentro de la mente de tu ligue, tu amiga, tu mamá, tu jefe, la tía criticona… Volverte loca tratando de controlar lo que piensa la gente de ti es simplemente un hábito tonto. Comencé a dejar de tomar decisiones basadas en lo que otros podrían pensar de mí y me di cuenta de que trataba de controlar los pensamientos de personas que no me gustaban, para ser agradable a sus ojos.  ¡Qué locura! ¿No lo crees? Hacer cosas que no me gustaban para complacer a los demás solo es una pérdida de tiempo.

 

No puedes controlar las opiniones de los demás 

Es en serio, piénsalo por un momento. Es como querer parar la lluvia para que no nos moje. Los seres humanos no contamos con la capacidad de manipular el cerebro de los demás. No puedes darle gusto a todo el mundo con lo que piensas o dejas de pensar, actuar, decir, etc… Después de pasar un tiempo sintiéndome la mujer más miserable porque nunca conseguía que los demás actuarán como yo lo quería, me rendí. La “controlitis” nunca sirve para nada.

La única opinión que importa es la tuya, asúmelo

Me costó trabajo entenderlo al principio, pues en mi familia las apariencias importan muchísimo. Aprendí poco a poco que las necesidades y deseos de las otras personas son su problema, no el mío. Depende de ti cuidar de ti misma y los demás tienen que cuidar de sí mismos.  Se nos enseña y nos dicen constantemente que somos responsables de los demás y de sus sentimientos. No lo somos. Quiero decirte que no eres responsable de que mamá se sienta bien, no eres tampoco responsable de que tu esposo consiga la felicidad. No puedes quitarle el sufrimiento a tus seres amados. Y lo más importante es que entiendas que las necesidades y sentimientos de los demás están en segundo plano. Cuanto antes puedas aceptarlo y cambiarte el chip, podrás empoderarte para ocuparte de tus necesidades. Mientras dejas que los demás hagan lo mismo con ellos mismos, más profundas y pacíficas serán tus relaciones.

Está bien si alguien piensa mal de ti

La cruda verdad es que no vas a caerle bien a todos ni ellos a ti. Aunque seas la imagen de la Divina Providencia. No obstante, que alguien no te caiga bien no significa que sea una mala persona, simplemente no te simpatiza. Cuando alguien se enoja por algo que hiciste, considera que tienen permiso para hacerlo. Incluso si no hiciste nada para que pensaran algo malo o se molestaran. Las personas tienen el derecho de formar su propia opinión de ti. Eres la responsable de la intención con la que haces las cosas, no de cómo la reciben los demás. Nos sentimos tan incómodos con alguien que no está contento con nosotros, que hacemos casi cualquier cosa para hacerlos felices en lugar de defendernos a nosotros mismos. A veces nadie tiene la razón, otras todos tenemos la razón. El cambio reside en ser tú misma a pesar de todo, enorgullecerte de quien eres y así no importa la reacción de los demás. Sigue adelante.

Además, lamento informarte que las demás personas no piensan en ti como tú en ellas. Practica cada día estar bien segura de tus decisiones y la forma de ver la vida. Lo que otros piensan de ti es su responsabilidad, tú solo puedes ser auténtica y valorar a las personas que te aman por ser tú.

Este video te puede gustar