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Así aprendí a dejar de controlar lo incontrolable, todas deberíamos hacerlo

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Tener el control sobre de todo lo que nos rodea es simplemente imposible. Tratar de controlar lo incontrolable siempre me causó grandes conflictos internos. Viví con una mamá aprensiva toda mi vida; por ende, el patrón se transmitió a mí y también a mi hermano. No obstante, cuando tuve la madurez suficiente para darme cuenta de lo mal que eso estaba decidí romper específicamente este patrón.

Rompiendo patrones

Romper los patrones que hay en casa no es nada sencillo. Es una tarea diaria que no muchas veces nos proponemos a llevar a cabo. Creo fervientemente que a este mundo venimos a aprender, por lo que seguir los malos patrones de nuestros padres es algo inconcebible para mí. Aún no puedo romper con todos ellos, pero me esfuerzo día con día por no cometer los mismos errores que ellos cometieron. Con esto no quiero que pienses que tuve padres terribles, al contrario. De verdad han sido tan buenos padres que me han enseñado que no todo el tiempo ellos tienen las respuestas correctas. Fue en parte gracias a mi padre que aprendí a dejar de controlar lo incontrolable.

Lo que nadie puede controlar

Cuando hablo de las cosas incontrolables me refiero a una serie de cosas que muchos tratamos controlar: emociones, sentimientos, errores, las acciones de los demás, situaciones externas pero sobre todo internas. Finalmente vivir con el constante miedo a que las cosas no salgan tal cual las planeaste termina siendo una tortura. La raíz del problema es evidente. aunque muchas veces no logramos verlo: nos centramos siempre en la negatividad. Finalmente, esta evita que los problemas fluyan con facilidad. Nos ponemos de malas porque las cosas no salen como las planeamos y terminamos con un severo cuadro de ansiedad. Una vez que detecté la raíz del problema de la “controlitis”, encontré formas sencillas de darle la vuelta, por lo que te voy a compartir las que más me funcionan.

Deja de llamar a la mala suerte

Es lo que siempre me digo cuando no sé cuál será el resultado de alguna de mis acciones. Asumir que todo va a salir mal es lo más peor que puedes hacer. Le das más poder a los problemas cuando pasan por tu mente una y otra vez. Así que la mejor forma de evitar que la ansiedad acabe contigo es dejar de pensar en el problema. A mí personalmente me ayuda pensar que ya lo he resuelto. De hecho, en los momentos en que el problema se presenta en mi mente respiro profundo y le quito el poder de dañar mi día. No es fácil, igual que andar en bici requiere práctica.

Tu miedo esta injustificado hasta que se demuestre lo contrario

Creo que la peor parte de intentar controlar lo incontrolable es el temor que aparece por no tener la situación en tus manos. Es un pequeño círculo vicioso terrible para tu salud. Cuando tienes un problema vislumbras por lo menos tres escenarios. Curiosamente, los más negros son los que prefieres mantener en la mente. ¿Por qué? Me pregunté a mí misma el por qué de mi autotortura. Al no encontrar una buena razón para sentirme indefensa ante las complicaciones de la vida, decidí que cada uno de mis pensamientos tienen que reflejar lo que quiero. Decidí dejar de tenerle miedo a las complicaciones, a los problemas y a las cosas angustiantes del día a día. Darle poder al miedo sobre tu vida es solo tu responsabilidad.

Dejar de ser esclava de tu mente

No sé si esto le pase a los hombres, pero al menos estoy consciente de que esa voz que tenemos las mujeres en la mente todo el tiempo puede ser nuestra peor enemiga. Me di cuenta de que los pensamientos que pasan por mi mente son solo eso: un pensamiento inmaterial. Angustiarme por situaciones en las que no tengo el control es un sufrimiento que ya no estoy dispuesta a vivir. La mayoría de los problemas que vemos como una avalancha solo son pequeñas bolas de nieve que se resuelven sin que te des cuenta. Mientras tanto, la angustia y los pensamientos que te atrapan de noche ya te han provocado: insomnio, estrés, angustia, ansiedad y muy malos días. ¿Quieres ser libre? Deja de darle el poder a esos pensamientos negativos, cuando tengas un  problema repítele a tu mente que se está resolviendo.

Deja de tratar de controlar lo incontrolable. Finalmente, la vida no es tan larga para que cada día lo vivas con miedo, angustias y estrés. ¿De dónde crees que vienen tantas enfermedades? Se nos olvida que solo tenemos una vida para disfrutar, pasamos más tiempo del que deberíamos quejándonos en vez de sentirnos profundamente agradecidas por lo que tenemos.


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