Anduve con un hombre mayor y, sí, me robó parte de mi juventud

Conocí a mi pareja a mis 25 años, cuando él tenía tenía 40. La diferencia de edad era evidente; sin embargo, al principio nuestra relación era maravillosa. Por fin disfrutaba de un hombre comprometido con la relación, y esta era sencilla y sin dramas. Este hombre ya tenía su vida acomodada y estable. Andar con un hombre mayor al principio fue bueno.

Y lo disfruté

La parte buena de andar con alguien mayor es la seguridad y la estabilidad que provee. Sin embargo, puedo asegurarte que ninguno de estos dos aspectos se disfruta una vez que empiezas una relación mucho más seria. Es decir, los primeros meses fueron muy dulces. Entre salidas de nochey pequeños viajes de fin de semana, parecía que este hombre me estaba poniendo el mundo a los pies. Y yo encontré mi propia estabilidad. Comencé a crecer laboralmente sin preocuparme por los típicos problemas que tenía con mis ex novios, nada de falta de tiempo, ni de compromiso.

Me alejé un poco de mi vida cotidiana

Cuando se habla de edad, parece una tema superficial. Aunque al inicio la diferencia de edad no sea un problema, con el tiempo la tensión comienza a incrementarse en la relación. A mis 25 estaba viajando por todo el país sin preocupaciones aparentes. Sin embargo, el hombre con tiempo y energía de los primeros meses comenzó a desaparecer cuando llegamos al año de relación. Para entonces mi entusiasmo por él ya había bajado en 70%. No encontraba tema de conversación en común, al grado de tener que seguir páginas de política y noticias para tener algo de qué hablar por las mañanas. Con el tiempo, se hizo evidente que la relación no iba a evolucionar. Andar con un hombre mayor tuvo sus pros, pero también algunos contras que eran inevitables.

Andas con tu… papá

Además de algunos problemas en el ámbito sentimental. Muchas de mis amigas se quedaron muy sorprendidas el día que en una parrillada llevé a mi pareja. Hubo chicas que de plano me preguntaron por qué estaba mi papá en la sala. Por mucho que él quisiera camuflarse con mis amigos, la diferencia de edad era un tanto trágica. Por si fuera poco, me acostumbré a dejar las fiestas temprano, pues si el cansancio nos empieza a moler a los 25 a los 40 ni pensarlo. Tuve muchos problemas cuando se trataba de salir a fiestas, antros y bares. Él simplemente no tenía la disposición de acompañarme, pero tampoco le agradaba mucho la idea de dejarme ir sola a las fiestas de noche.

Se llevó parte de mi juventud

En el año de relación con este hombre mayor tuve cambios drásticos en mi rutina diaria. Comencé a quedarme los fines de semana en casa, dejé de ver a mis amigas no porque mi novio me lo impidiera. Se volvió algo molesto que nadie a mi alrededor entendiera mi relación con él. Comencé a bajar el ritmo de mi día a día, a tal grado que el fin de semana ya no quería salir.

Teníamos noches amenas de películas y comida a domicilio. Para mí esto era de lo más normal. Incluso mis amigas con sus novios de 26 o 27 años lo hacían. Pero había una gran y enorme diferencia. De vez en cuando ellas seguían teniendo relaciones íntimas, salían a fiestas o los fines de semana. Mi vida se torno un tanto gris. De un mes para otro me encontré luciendo en el espejo como mi madre en esos malos días de mucho quehacer.

Me sentía en el lugar equivocado

La verdad es que no dudo que algunas parejas de edades diferentes puedan salir adelante. Sin embargo, yo no pude más. No tenía mucho en común con el hombre mayor con el que salí. Teníamos mundos diferentes, formas diferentes de ver la vida. Él me enseñó muchas cosas, sin embargo, en algún momento de la relación, la conexión que había florecido meses atrás se perdió. Cumplió su propósito en mi vida y sabía que ya no había más que aprender de él. Él fue super comprensivo cuando decidí terminar  la relación, y confirmó lo que yo ya sabía. Teníamos metas diferentes y él se sentía algo frustrado al estar conmigo pues sabía que aunque podía darme gusto, hacerlo no era lo que más le agradaba.

El problema no es la falta de energía, es que él ya había pasado por los aprendizajes que yo me encontraba transitando en ese momento. Mientras yo soñaba con viajar sola a Europa, él solo podía pensar en tener una vida más tranquila. En lo personal, no recomiendo andar con un hombre mayor si eres una chica a la cual le gusta salir a divertirse.

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