Amigos que aman a mi hijo, su valor es extraordinario

Cuando me convertí en mamá era joven. Mi bebé llegó cuando yo acababa de terminar la carrera. Conforme pasó el tiempo me di cuenta de que había sido algo maravilloso. Durante todo este proceso mis verdaderos amigos estuvieron cerca, al pie del cañón. Gracias a que han convivido con mi pequeño desde bebé, le han tomado tanto cariño que puedo decir que aman a mi hijo.

No todas las amistades son para siempre

Así como hay amigos que han decidido seguir conmigo hasta el día de hoy, hay otros que se han alejado. La vida nos enfrenta a muchas experiencias con las que siempre sale a relucir el valor de la amistad. En todo momento hablamos de los amigos y de la importancia que tienen en nuestra vida. Sin embargo, cuando en realidad hay problemas, pocos son quienes se hacen presentes. Ellos son los que nos dejan en claro que estarán ahí les llamemos o no. Cuando mis amigos supieron de mi embarazo mostraron felicidad, aunque sé que muchos de ellos no estaban tan convencidos o emocionados con la idea. A partir de ese momento, vi cómo en mi vida se hacía una limpieza de personas. Lo más curioso es que yo no la inicié, sin embargo, agradezco que eso haya sucedido.

¿Quién conoce a mi hijo?

Durante el embarazo mis amigos permanecieron ahí, tal vez porque aún podía salir a todos lados. Si organizaban una salida a bailar, no había excusa para que no fuera. En caso de que quisieran ir a comer pizza, todos estábamos apuntados. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando mi hijo nació. Fue entonces cuando algunos de mis “amigos” desaparecieron. Hasta el día de hoy, que mi hijo tiene 4 años, no lo conocen y no se han tomado la molestia de hablar siquiera para preguntar cómo estamos. Sé que no es su obligación, pero al menos se hace eso con quienes consideras tus amigos.

Gracias a quienes aman a mi hijo

Las cosas no fueron sencillas desde la llegada de mi bebé, pero debo hacer un reconocimiento a todas esas personas que han decidido quedarse conmigo a pesar de las dificultades. Tengo que agradecer a todos aquellos que estuvieron cerca de mí cuando sentía que todo se venía abajo. Aunque mi experiencia de embarazo fue maravillosa, también se presentaron momentos difíciles. A esos amigos que estuvieron ahí a pesar de que no tenían la obligación, solo quiero decirles ¡gracias! Gracias porque aman a mi hijo, porque nos hacen formar parte de su familia y porque no han dejado de procurarnos en las buenas y en las malas.

Tíos y tías por mérito propio

Aunque no somos hermanos de sangre, mis amigos han demostrado sentir más amor hacia mi familia que muchos con los que sí compartimos sangre. Agradezco a todos los que entienden que a pesar de que ya no puedo salir a los mismos sitios, no dejan de invitarme. Eso es muy importante, pues me hace saber que sigo perteneciendo a un círculo muy especial. También sé que aman a mi hijo porque han catafixiado salidas al cine o a lugares de adultos por ir conmigo y mi hijo al parque. Gracias también a los que han cuidado a mi pequeño por momentos para que pueda terminar mi comida sin que se enfríe.

Los que se fueron…

Así como les agradezco a quienes se quedaron a nuestro lado, le doy las gracias a las personas que se alejaron de nuestro camino. Recordaré con gratitud los momentos que compartí con estos últimos, pero sé que es mejor continuar sin ellos. Ahora solo me enfoco en las personas que realmente necesito y que sé que estarán a mi lado para mi niño y para mí sin que se los pidamos. Gracias a todos los amigos que aman a mi hijo.

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