Deja que tu corazón dicte el camino y siempre escogerás lo mejor para ti

Pasa todo el tiempo: mientras tu mejor amigo dice que le contestes al chico en turno, tu mejor amiga te dice que te tardes cuatro horas y media en contestarle. También ocurre en casa: mientras tu mamá quiere que estudies medicina, tu papá opina que finanzas. ¿Cómo tomar una decisión correcta? Deja que tu corazón dicte el camino.

Tomando la vía adecuada

A todos nos gustaría tener un manual que dictaminara la forma correcta de tomar decisiones que nos lleven por una buena vida. Cuando se trata de tomar decisiones, he comprobado que lo mejor es hacerle caso a tu propio instinto, preguntándole al corazón. En repetidas ocasiones ocurre que al tomar el camino más seguro, por el que tus padres te dijeron que conseguirías el éxito, terminas tropezando. Es prácticamente imposible que alguien te muestre el camino correcto. Pueden guiarte, pero al final, el camino lo recorres tú y con el tiempo aprendes que no importa cuál sea el camino correcto. El punto es moverte, cometer errores, pero, sobre todo, escoger viendo por ti misma.

Que la decisión sea tuya

La gente puede opinar sobre cientos de cosas o situaciones en tu vida. Nadie absolutamente nadie en esta tierra puede saber a ciencia cierta qué es lo que tú quieres. Si el hombre sentado frente a ti es el adecuado, si la carrera que escogiste te llevará a algún lado o si ese viaje es la mejor decisión de tu vida solo te compete a ti. Con los pocos años que tengo, he aprendido que realmente no importa si tomas o no la decisión adecuada siempre que sea tuya. Así evitarás echarle la culpa de tus problemas a las personas que tienes alrededor y asumirás la responsabilidad de lo que pase contigo sin tantos conflictos.

Ningún camino lleva a Roma

No hay una decisión correcta o incorrecta. Quizá por un momento quieras cambiar de opinión. Por fortuna, la vida no nos da días pasados, nos los da en blanco para hacer con ellos lo que queramos. La fuerza que tienen nuestras decisiones diarias se ven reflejadas en el futuro que construimos. Por lo tanto, en vez de preocuparte por el porvenir, preocúpate por el presente. La receta es sencilla: no puedes pasar tus días preocupándote por lo que aún no sucede o por cosas que no puedes controlar.

Deja que tu corazón dicte el camino

Se ha convertido en lema que hasta el momento me ha funcionando. Te diré que muchas veces no me ha llevado al mejor resultado, pero al menos no puedo arrepentirme por las decisiones que he tomado. Si no sabes qué hacer con respecto a algo, deja de buscar la respuesta en los demás. Escúchate más seguido y verás cómo las cosas que ves complicadas van dejando de serlo. No prestes demasiada atención a los demás. Al final, no importa si te equivocas, pues viniste a aprender, y a veces te conviertes en una persona más sabia.

No tengas miedo a equivocarte, los seres humanos fuimos construidos como máquinas resistentes. Siempre que no te vuelvas una víctima de tus propias decisiones, verás cómo escoger con el corazón te llevará a un camino lleno de aprendizajes. En ese trayecto soltarás todo lo que no necesitas y encontrarás lo que andabas buscando.

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