Cosas que pasan cuando haces pijamadas con tus amigas a los 25

Cuando crecemos y nos convertimos en mujeres adultas a veces nos abruman tantas responsabilidades. Si eso sucede es importante tomar un tiempo para nosotras mismas. En ocasiones es prudente solo alejarnos del mundo, pero en otras necesitamos la compañía de nuestras amigas. Por ejemplo, mis BFF y yo organizamos pijamadas. Aquí te dejo algunas cosas que pasan cuando las haces a los 25.

La organización es tortuosa

Sin duda, la organización de esas noches es un dolor de cabeza. A veces tardas meses para encontrar el día que les acomode a todas. Es más, no importa si son dos amigas o son cinco las que quieren reunirse. Las distintas ocupaciones de cada una son una verdadera molestia a la hora de ponerle fecha a la reunión y que no falte nadie.

Casi siempre incluyen alcohol

Esta es una realidad que no podemos negar. Y es que ya somos todas unas adultas. Los tragos son variados y dependen de muchos factores. Mis amigas y yo casi siempre buscamos recetas exclusivas para cada pijamada. Cada una propone el coctel que le parece mejor y hacemos la lista de los ingredientes. Incluso, unas cervezas son una opción excelente si es que esa noche no tenemos muchas ganas de preparar algo.

Comen demasiado

La comida es algo que no puede faltar en las pijamadas. Algunas veces solo pedimos pizza y otras nos tomamos la tarde para preparar bocadillos. Generalmente optamos por postres o botanas, o simplemente lo combinamos todo: papas, helado, malteadas, dulces, palomitas, chocolate… ¡Las posibilidades son infinitas solo para esa noche especial!

Terminan hablando de hombres y trabajo

Como decía al principio, las pijamadas son organizadas para olvidar lo ajetreado de nuestras vidas solo por esa noche. Sin embargo, la reunión se convierte más bien en un foro de lamentos sobre el trabajo, el amor y la familia. Todas comentamos lo que nos molesta de la vida laboral, y de lo horrible que es pagar impuestos o realizar trámites. Nos quejamos de lo mal que nos va en el amor o de las cosas que hace nuestra pareja. También discutimos sobre la mejor solución para resolver los problemas familiares.

No aguantan toda la noche

Esta es la parte más triste de las pijamadas a los 25. Siempre juramos dar todo de nosotras para que sea una noche que aprovechemos al 100 % pero lamentablemente no resulta así. Aceptémoslo, aunque no somos ancianas, el ritmo de vida ha cambiado mucho desde que éramos adolescentes. El trabajo, la pareja y las demás ocupaciones consumen nuestra energía. No importa cuánto nos hayamos preparado parea entonces o si prometimos aguantar despiertas hasta muy tarde. Todas sabemos que no llegaremos a la medianoche.

¿A ti cómo te va con las pijamadas a los 25?


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