¿Amigas o rivales?; así me libré de mi frenemy

¿Has tenido una amiga que a veces es buena onda y otras una piedra en el zapato? Un día te ama y eres su confidente, te apoya en lo que quieras hacer y hasta te dice que te ves guapa de tal o cual forma. No obstante, al otro día te dice cosas groseras acerca de tu cuerpo, tu forma de vestir o de actuar. No quieres exagerar, pero hasta te parece que coquetea con tu novio y le gusta ser muy cercana a los ex de tus amigas.  Pues si contestaste que sí a más de una, tienes una frenemy. Yo también la tuve y así me deshice de ella…

Al principio pensé que sólo era su forma de ser

La verdad es que al inicio todo estaba normal, pues nos llevábamos bien aunque siempre noté su tono grosero y ganas de hacer malos comentarios acerca de otras personas. No obstante, como no lo hacía conmigo u otras amigas, lo dejábamos pasar un poco. Conforme pasaba el tiempo y nos hacíamos más amigas se tomaba la libertad de hacerme comentarios agresivos, después se reía, de modo que parecía una “broma inofensiva”. Así mismo otras chicas me decían lo mismo: “Es que dice comentarios fuera de lugar, pero esa es su forma de ser”.

Poco a poco iba perdiendo la paciencia

Con el paso del tiempo esos comentarios se hacían cada vez más frecuentes y más impertinentes. Hablaba sobre  mis pretendientes, mi cuerpo, la forma cómo vestía y lo que hacía. Sin embargo, lo disfrazaba como un comentario de amiga. De forma particular hablaba mal sobre mi cuerpo, pero le gustaba cómo se me veía puesta tal o cual cosa. En consecuencia me preguntaba donde compraba tal o cual cosa y yo le decía. Incluso una vez nos peleamos porque compré el mismo vestido que ella.

Confrontar a tu frenemy a veces no es tan buena idea

Finalmente me enteré de que decía cosas de mí con otros amigos, por tanto, exploté. En un par de ocasiones le pregunté qué sucedía y si podíamos solucionarlo. Mi frenemy me decía que todo estaba bien y que me calmara.  Sin embargo, hacia lo mismo de nuevo y no sólo conmigo, sino con nuestras otras amigas. Por tanto, decidimos tener una actitud más reservada con ella y dejamos de contarle muchas cosas acerca de nuestra vida. De esa forma seguiríamos juntas, pero sin ser tan amigas como antes.

¿Aún somos amigas?

¿Aún somos amigas? La verdad es que nos llevamos bien, pero pocas veces nos hablamos y muchas menos nos vemos. Se han terminado los problemas y cada una sigue su vida con tranquilidad. De cierta forma es triste reconocer que hay personas que están de más en tu vida. Así mismo es triste reconocer que tú sobras en la vida de alguien. No obstante, lo mejor es alejarse cuando te encuentras en una situación similar y sin importar qué tan cercana sea esa frenemy a ti. Sólo de esa forma ambas tendrán estabilidad y bienestar. No permitas que nadie te lastime o te menosprecie y por tu parte tampoco lo hagas. Es mil veces tener pocas relaciones mientras estas sean sanas y verdaderas.

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