Amar a alguien más y ser incapaz de dejar a la pareja

Soy de la idea de que a veces la vida te pone retos delante. Ciertamente crecer duele, pero en ocasiones solo de esta manera eres capaz de madurar. Cuando una tercera persona entra en escena, la culpa, el sentido del deber y las deudas emocionales crean un cerco imposible de pasar. No ser capaz de dejar a la pareja es terrible. Es aquí cuando comienza el grave problema ¿Dejo o no a mi pareja? ¿Qué es justo? ¿Qué hacer si amo a alguien más? Amar a alguien más y ser incapaz de dejar a la pareja crea enorme sufrimiento en todos los involucrados.

Se piensa que es más fácil abandonar que ser el abandonado. Sin embargo, esto dista mucho de ser la verdad. Cuando eres consciente de ya no amar a tu pareja, existen un sinfín de factores que comienzan a maquinarse en tu cerebro.

Lo que te impide abandonar

El tiempo, los años, las vivencias preciosas que viviste con tu actual pareja son razones que te detienen. Existen muchas cosas que te impiden abandonar a tu pareja. La culpa puede ser la principal razón por la que no se corta a la pareja, aunque estés enamorada de alguien más. En realidad no te enamoras de alguien más así de la nada.

En mi caso, el enamoramiento llegó de la forma más casual del mundo. Un día me inscribí en una nueva clase de arte. Conforme pasaron los meses, mi compañero de escritorio resultó ser una persona maravillosa. Sin quererlo, me enamoré. Es un momento terrible cuando te percatas de que vas a hacerle daño a una persona con la que has estado tantos años. Cuando aún no eres muy madura ese es un peso con el que no quieres cargar. Sin embargo…

¿Qué pasa si no dejas a la pareja a tiempo?

 

No asumir la ruptura con la otra persona solo te lleva a situaciones muy desagradables. Primero que nada debes ser consciente de que tu pareja se va a dar cuenta de que algo pasa. Las mentiras “piadosas” que no son nada piadosas, te llevarán a la confrontación, a lastimar a tu pareja. Además, sin quererlo empezarás a tener una actitud pasivo-agresiva, pues una parte tuya quisiera que tu pareja fuese quien terminase la relación. Comenzarás a sabotear aun más tu relación sin desearlo.

Finalmente, a la mala aprendí que si yo no dejaba esa relación iba a lastimar a mi pareja y yo perdería a esa persona tan especial para mí. Es una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar, pues ser incapaz de dejar a la pareja es también egoísta. Además de que le haces perder el tiempo, el engaño se va haciendo más fuerte.

No tomar acciones por inmadurez es lo peor que te puede pasar

Como la persona que abandona una relación, te sientes terrible. Sin embargo, en este mundo todo evoluciona y debemos aceptar que no todas las relaciones tienen un “felices por siempre”. Piensa que haces más daño a tu pareja esperando a que se harte o a que te descubra. Ser maduro nunca es lo más fácil, pero créeme que tu pareja sabe que algo pasa y al no conocer muy bien qué terreno pisa, te dejará la última palabra. Al final, tener a una persona a tu lado con esperanzas de un futuro cuando estás enamorada de otra, no es justo.

Las consecuencias de no ser capaz de dejar a la pareja se reducen a un grave daño psicológico en tu pareja. Sufren ambas partes, tanto el abandonado como el que abandona. Tendrán que seguir con su respectiva vida y quizá la relación que tienes ahora tampoco funcione, o tal vez sí. Al final, lo bueno es que en esta vida las oportunidades están para quienes las buscan. Así que no te sientas tan culpable, terminar con algunos lazos muchas veces es lo mejor que puedes hacer para avanzar.

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