Ahora que soy mamá, entiendo a mi papá

Los padres latinos siempre dicen: “Cuando tengas hijos me entenderás”. Ahora que soy madre, entiendo a mi padre. Tengo un nuevo aprecio por él y he dejado de lado el resentimiento. Me he dado cuenta de que no hay un manual para la paternidad y él hizo lo mejor que pudo. Ahora es mi momento de criar a mi hijo y aprender de los errores de mis padres.

Crecer como la hija mayor y única mujer de padres inmigrantes mexicanos no fue fácil

Mis padres eran estrictos y muy tradicionales. Batallé por mantenerme fiel a sus tradiciones mientras crecía con la influencia de la cultura estadounidense. Mis padres tuvieron que tener varios trabajos para proveerles a sus hijos, y yo tuve que seguir sus expectativas.
Tuve que seguir las reglas de mi padre, hacer mi tareas y cuidar de mi hermano. Yo era la intérprete y la que llenaba el papeleo de la familia. “No puedes irte de la casa hasta que estés casada, pero no puedes tener novio hasta los 30 años. No puedes beber, pero tráele otra cerveza a tu padre. Si quedas embarazada, te corremos de la casa. Y porque eres mujer hay cosas que no puedes hacer”… Todo esto escuché mientras crecía, mi hermano no, él era el consentido. 

Tenía que ir a la escuela, obtener buenas calificaciones y no causar problemas


A los 15 años me obligaron a trabajar. Querían que aprendiera lo que significaba el trabajo y esperaban que ayudara en la casa. Estaba ahorrando para la universidad y no me importaba ayudar, pero era molesto que me obligaran y tener que entregarle mi cheque a mi padre.

Traté de complacer a mi padre en todo, pero lo resentí y no entendía por qué era tan duro conmigo si era una buena hija. Quería un padre como el de Full house, que me abrazará y te dijera cuánto me amaba. Nunca tuve afecto físico ni un “te amo”. Mi padre tenía exceso de trabajo, no podía hablar inglés y probablemente sentía que llevaba el peso del mundo sobre sus hombros. Nadie le enseñó a ser padre y estaba tratando de sobrevivir.

Ahora vivo la responsabilidad y los sacrificios de la maternidad

No es que no haya valorado a mi padre antes, pero ahora que estoy viviendo la responsabilidad y los sacrificios que conlleva tener un bebé, entiendo algo. Ahora estoy viviendo el torbellino de emociones. El estrés, la preocupación, la ansiedad y el miedo de criar hijos. Tenemos que moldear y educar a estos seres humanos para que vivan su propia vida y hagan el bien en el mundo. Tememos que nuestros errores los arruinen. Queremos protegerlos y haremos cualquier cosa para que no los lastimen.

Mientras escribo esto, mi papá está en el columpio jugando con mi hijo. Nunca he visto a mi padre reírse tan fuerte, sonreír tanto y abrazar a alguien como lo hace con su nieto. Está fascinado con todo lo que hace y le toma fotos todo el día. Mi corazón siente que va a explotar de la alegría que siento, pero también estoy molesta conmigo misma. Mi padre está orgulloso de mí, me ama. Estaba equivocada al resentirlo y ahora lo que quiero es crear nuevos recuerdos. Feliz Día del Padre a mi papá, ¡gracias papi!

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