Adopté el mindfulness en mi vida y esto he notado

No cabe duda de que la sociedad en la que nos desenvolvemos en la actualidad está cobrándonos una factura bastante cara. El estrés es el principal enemigo contra el que debemos luchar día con día. Parece que es inofensivo, pues a pesar de ser silencioso causa mucho daño. De entre todas las técnicas que han surgido como ayuda la más reciente es el mindfulness.

Efecto del mindfulness

A pesar de que la hacen parecer como la salvación a todos nuestros males, es importante saber que no es LA técnica. Dependerá mucho de cuánto empeño le pongas y qué tan honesta seas contigo misma. Estando conectada contigo, descubrirás el efecto que causa en ti. No es el mismo en ti, en mí y en otra persona, pues influye nuestra personalidad, vivencias, etc. Su origen está en la tradición budista, aunque en la realidad ha perdido el carácter religioso, poniéndose de moda como una práctica de crecimiento personal.

¿Cómo funciona?

Hace poco tiempo decidí implementar el mindfulness en mi vida. Me he dado cuenta de que con esta disciplina mi mente está aprendiendo a relajarse. Sí, he notado que mis niveles de estrés y ansiedad han disminuido. Lo mejor es que puedo usar esta técnica en cualquier ámbito de mi vida (trabajo, relaciones, individual). Para que funcione, mi terapeuta me recomendó alternarlo con el estilo de vida Neo chi. La autorreflexión y atención al presente son el eje del Neo chi. No hay que olvidar que el arma más poderosa contra el estrés tiene que ver con los pensamientos que elegimos. He notado que el mindfulness me ayuda a estar más concentrada y los pensamientos ansiosos empiezan a ser cosa del pasado. Al practicarlo estoy aprendiendo a decidir qué pienso o no.

La mente se prepara

Combinar el mindfulness con la vida Neo chi se rige en la conexión naturaleza-mente-cuerpo. Trabajar las tres cosas en conjunto ayudan a transformar la energía “mala” en algo bueno. Cuando canalizamos la energía hacia lo bueno, las emociones se armonizan y se nota en tu estado de ánimo, tu salud y tu vida en general. Tal vez suena muy extraño, pero de verdad es funcional. Yo lo he notado en varios aspectos de mi vida. Por ejemplo, todo el tiempo solía comer a prisa. Me acostumbré a comer así porque sentía la presión del trabajo. Increíblemente, llegué a comer en menos de diez minutos. Ya ni disfrutaba el sabor de la comida, solo lo hacía por comer. El mindfulness me está ayudando a comer de manera consciente. Ahora puedo decir que la relación que empiezo a tener con la comida es sana.

¿Y el trabajo?

Gracias al mindfulness mi mente está liberando todos los pensamientos que no necesita. Con eso, estoy disfrutando más mi trabajo e incluso el tiempo que tengo de ocio. No me lo vas a creer, pero tan bueno me ha resultado (y eso que llevo poco tiempo) que he notado que disfruto más del sexo y he tenido menos peleas con mis seres amados. Si hablo del ámbito laboral, mi terapeuta me explicó que no se trata de que deje de lado el estrés y trabaje con mayor productividad. Más bien, la idea es  incrementar mi estado de bienestar para que se vea reflejado en mi desempeño.

No esperes milagros

Sin importar el área que se pretende mejorar, es importante que sepas que los resultados no serán de un día para otro. Para lograrlo, la constancia es la clave. El entrenamiento ayuda a dominar los pensamientos y a manipularlos para bien. Créeme, liberar tu energía de todos los “obstáculos” ayuda a mejorar tu vida. Sin duda es algo que te recomiendo. Yo apenas llevo dos semanas practicándolo y he notado mucha mejoría. Ya te contaré dentro de unas semanas cómo va todo.

¿Te animas?

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