Adoptar o comprar mascotas, ¿qué es mejor?

Las mascotas son debilidad de casi todo ser humano, sobre todo cuando se trata de animales cachorros. Son lindos, tiernos, adorables, esponjocitos y quisieras tomarlos a besos. Lo malo es que conforme crecen dejan de verse igual de tiernos y pueden llegar a convertirse en tu dolor de cabeza. Debido a eso deberías pensarlo bien antes de adoptar o comprar algún animal de compañía.

Sueño de todo niño

Si somos honestas, es casi seguro que todos los niños pequeños desean tener una mascota. El problema radica en saber cuáles niños cuidarán de verdad a esas mascotas que anhelan tener. Hay que recordar que tener un animal de compañía implica muchos gastos. Entre ellos desparasitación, vacunas, medicamentos, alimento, cuidado e higiene y gastos extra inesperados. En verdad, una mascota se convierte en un miembro más de la familia.

Deseo cumplido

Recuerdo que conocí al primer cachorro que tuve cuando tenía no más de diez años. En ese momento no comprendía por completo qué diferencia había entre adoptar o comprar. Iba por un mercado caminando con mi familia cuando vi a ese hermoso cachorro y pedí a mis papás que me lo compraran. Ellos me explicaron que un cachorro no era sólo pasear a la mascota, sino algo más. Implicaba más gastos de los que yo podía tener noción. Sin embargo, decidieron comprármelo porque creyeron que ya tenía la edad adecuada para empezar a responsabilizarme.

Todo era fácil

Mis papás se encargaron de cubrir los gastos económicos del cachorro. Yo tenía que hacerme cargo  de lo demás. Si tenía hambre o sed yo tenía que llenar sus platos. Al hacer del baño yo tenía que limpiar, lo bañaba y además tenía que prestarle atención. Así fue durante toda la vida de ese perro, mis papás me ayudaron con lo económico, pero yo me hacía cargo de todo lo demás. Tiempo después mi mascota falleció y estuve un tiempo sin mascota, hasta que llegaron tres nuevos cachorros a mi vida. En ese entonces ya podía apoyar con los gastos económicos, así que empecé a sentir el peso de tener una mascota en toda la extensión de la palabra.

Las responsabilidades cambian

En esos mismos años, mis responsabilidades comenzaron a cambiar. Empecé a invertir la mayor parte de mi tiempo en la escuela, pues estaba a punto de terminar mi carrera universitaria. Seguía apoyando con los gastos, pero me desentendí en buena medida de las mascotas. Además, también empecé a comprender cuál era el valor de la adopción por encima de comprar un perro o gato.

Comprendí todo

Todos los días en las calles veo muchos perros que andan en condiciones deplorables. En los gatos no es tan común, aunque también se llegan a encontrar. Son animales que piden un poco de alimento y amor. Entonces pienso cómo es posible que la gente haga eso. Me queda claro que cuando vemos a las mascotas cachorros, nos roban el corazón y “nos comprometemos” con ellas por verse tan tiernas. Sin embargo, conforme crecen, van dejando de ser agradables para nosotros, al contrario, se vuelven una carga. Lo más fácil es dejarlas a su suerte en la calle. A pesar de eso, sé que los animales no son culpables de nada, más bien nosotros, nuestra insensibilidad. Si tuviéramos la cultura de adoptar en vez de comprar, la vida de los animales sería muy distinta.

Albergues

Ahora que tengo una pequeña y me pide una mascota, trato de inculcarle el sentido de la adopción por encima de la compra. Sé que los animales que están en los albergues tal vez no sean esos tiernos bebés que nos roban el corazón. Sin embargo, son seres que esperan y merecen amor igual que cualquier otro animal. Ellos no tienen la culpa de haber caído en manos de seres desalmados.

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