Adoptar a este pequeño cambió mi vida y la de toda mi familia

Él se convirtió en una de las personas más importantes de mi vida. Me enseñó lo que es la fuerza de voluntad y la valentía. También hizo que mi corazón creciera aún más de lo que yo pensaba que se podía. Ahora sé que si bien no es mi sangre, puedo amarlo como nunca lo imaginé.

Adopté a un niño

Mi esposo y yo ya teníamos a mi otro amor Sophie. Ella aún estaba pequeña cuando una noche le confesé a mi esposo que me encantaría adoptar a un pequeño. En aquel tiempo estábamos muy jóvenes, nos estaba yendo muy bien a ambos. Adoptar a un pequeño para mí era retribuirle a la vida lo afortunados que somos, ayudando a otra vida. El corazón de mi esposo es el más grande de este universo, por eso me enamoré perdidamente de él. Y un poco más cuando me miró con sus ojos tranquilos. Con esa cara que me pone cuando sabe que me saldré con la mía. Sonrió y me dijo: “Bueno, por dónde empezamos”.

Adoptar no es sencillo

La realidad es que adoptar a un niño se dice fácil, pero los trámites y burocracia en algún momento te hacen perder las ganas de hacerlo. Sin embargo, perseveramos y por fin pude adoptar a un pequeño de cinco años de edad. Debo admitir que adoptar no es algo sencillo. En las películas que vemos todos los días se ve a mamá y a papá como héroes rescatando a un pequeño de una vida difícil. Cuando este chiquito llegó a casa, yo imaginaba que el cuento de hadas se haría realidad. Sin embargo, expuse por un tiempo a mi familia a una experiencia algo dolorosa y traumática.

Adoptar no es un cuento de hadas

Para adoptar se necesita paciencia, amor y ayuda psicológica si el pequeño viene de una familia violenta o con un historial de abuso. Es muy triste, pero sé de buena fuente que una gran cantidad de padres que no logran incorporar a los niños en adopción a su hogar. Sospecho que fui una de las afortunadas. Kaleb llegó temeroso a casa, pero algo en su mente maravillosa hizo que bloqueara su historia pasada de la cual ya no hablaré nunca. Su pasado murió desde que pisó la cocina de su nuevo hogar. El luchó contra malos recuerdos, terrores nocturnos y una gran herida de desapego.

El desapego emocional

Sabes que los primeros años en la vida de cualquier persona son determinantes. Para los que hemos nacido en buenas condiciones de vida, este apego fue algo de lo más natural. Sin embargo, en condiciones de abuso el desapego emocional se hace muy evidente. Los niños pequeños no tienen suficientes razones para confiar en nadie. Es triste, pero incluso con terapia psicológica, ayudar a los niños que han sufrido abusos desde pequeños puede ser de lo más frustrante. El día de hoy sigo sin saber exactamente cómo lo logramos.

Con lágrimas, tirones de cabello y mucho amor

Les he dicho ya que mi marido tiene un corazón enorme. Hubo un momento durante los primeros meses de la adopción en que pensé que había cometido el peor error de mi vida al exponer a mi pequeña familia a los terrores que hay en este mundo. Pensé que en cualquier momento iba a ser reprendida o abandonada por mi marido. Las noches al lado de mi pequeño eran largas, confusas, llenas de lágrimas, confusión y mucha ira. Entonces, encontré a este gran hombre cuyo trabajo era más que demandante dormido al pie de la cama de nuestro pequeño. Durante un año lidiamos a nuestra manera con todos los traumas de un inicio de vida de terror.  Tuvimos largas charlas al respecto. Ambos sabíamos que no podíamos rendirnos. Fue un año muy difícil. Sin embargo, aún culpo a Kaleb por reforzar el vínculo que tengo con mi esposo.

Las heridas nunca sanan, pero nos hacen más fuertes

Nunca voy a saberlo a ciencia cierta. En algún momento de sus ocho años, Kaleb empezó a mejorar definitivamente. Desconozco la razón. Los terrores nocturnos aún estaban ahí, también algo de desconfianza. Creo que si algo ayudó realmente a cambiar el rumbo de la vida de Kaleb, además de la fuerza de mi esposo y la mía, fue la sonrisa de Sophie. En su tierna inocencia, Sophie le insistía a Kaleb que dejara a los monstruos en el patio. No sé qué fue lo que hizo mi hija. Lo único que sé es que mi pequeño, que no sabía cómo relacionarse con los demás, hizo que mi pequeña familia se uniera aún más. Fuimos un equipo durante muchos años. Trabajamos muy duro e incluso decidí a trabajar en casa durante algunos años, pero todo valió la pena.

Solo puedo decirte que la adopción pocas veces sucede como en las películas. Lo cierto es que darle un hogar y amor a un pequeño es la tarea más noble que existe en este mundo. Muchas veces mis padre me han preguntado si volvería a tomar las mismas decisiones. La respuesta es la misma, sin dudarlo.

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