Acoso sexual en el transporte público: así vive una mujer en la CDMX

Desde que nací he vivido en la Ciudad de México, una de las más bellas, culturales y grandes de todo el mundo. Por mucho tiempo estuve muy enamorada de este lugar, de su gente y sus costumbres. Lamentablemente, como mujer he pasado por varias experiencias que me han ido desencantando de mi hogar. Este artículo habla de cómo he vivido el acoso sexual en el transporte público.

A los 10 años

A mis 29 años de edad, he sido víctima de muchísimos ataques sexuales por ser mujer. Créanme, solo por eso. El primer acoso sexual en el transporte del que fui víctima fue por ahí del año 1999. Iba con mi madre en el Metro, con el plan de visitar a una de mis tías. Usamos la línea B del Metro, que estaba recién estrenada, pero ya tenía una gran afluencia. Yo estaba de pie, y me sostenía a un tubo, entonces un señor se paró detrás de mí y, de pronto, comenzó a frotar su pene en mi cuerpo y a masajear mi trasero con sus manos. Recuerdo no haber dicho ni hecho nada en ese momento porque estaba paralizada de miedo; ¡tenía 10 años!

El comienzo del infierno

Ese día, a mis 10 años de edad, supe que la vida como mujer iba a ser difícil. Bajando del tren, yo estaba callada, cosa rara en mí, porque soy parlanchina. Mi mamá notó mi silencio y me preguntó qué tenía. Le conté lo sucedido, me preguntó por qué no había dicho nada. Luego, me dijo que cuando volviera a pasar se lo dijera inmediatamente para que ella pudiera defenderme de los hombres que lo hicieran. Pensé: ¿cuando vuelva a pasar?, ¿va a suceder otra vez? Y sí, pasó muchas veces más y sigue ocurriendo 19 años después.

Acoso sexual en el transporte de la CDMX

Según cifras de la Policía Bancaria e Industrial, en el primer semestre de 2018 se realizaron 54 denuncias por acoso sexual en el transporte público; en 2017 se realizaron 47 en todo el año. Y a pesar de la incansable lucha de miles de mujeres que buscamos que esto se erradique y se castigue, poco es lo que hemos logrado. Y es que, aunque el acoso está tipificado como delito en el Código Penal local, la realidad es que muy pocas de nosotras denunciamos porque la justicia es muy endeble.

Una más del Metro

Hace algunos meses iba a reunirme con unas amigas para ir de paseo por la ciudad. Tomé el Metro en la misma línea que hace 19 años, y aunque esta vez no estaba tan concurrido, un señor de atrevió a tocar mi trasero de tal forma que pude sentir sus asquerosos dedos clavándose entre mis pompis. Como esta vez era más consciente de lo que pasaba, comencé a hacer un escándalo y a golpearlo. Le grité que lo iba a denunciar y de la nada llegó un señor a defenderlo, diciendo que yo estaba loca y que él era testigo de que el tipo este no me había hecho nada. Incluso dijo que testificaría a favor de mi agresor para que me denunciara por difamación.

El machismo detrás del acoso

Como yo estaba gritando, alguien llamó a la policía. Mientras venía el oficial, mi agresor comenzó a insultarme llamándome prostituta y diciendo que, si él quería, podía pagarse a una mucho más buena que yo. Cuando llegó el oficial, me dijo que él me recomendaba no denunciar, porque era un proceso cansado, que probablemente no pasaría nada porque yo no tenía testigos de lo ocurrido y que solamente iba a perder mi día en el Ministerio Público (MP). Nos llevaron a ambos (al tipo y a mí) a la jefatura de la estación y, mientras íbamos, un tipo que estaba en el pasillo con su familia le dijo a mi agresor: “¿Cómo ves, carnal? Le agarras una nalga y ya quiere que te cases con ella. Debería estar dando las gracias”. Si eso no es machismo, que alguien me explique qué es entonces.

La falta de justicia

El episodio terminó tres horas después en la jefatura de la estación, ya que nunca llegó ninguna patrulla para llevarnos al MP a levantar la denuncia correspondiente. Tal como lo anticipó el policía de la estación, el proceso para denunciar el acoso sexual en el transporte público fue inútil. Y como esa, tengo muchísimas historias más, propias y de otras mujeres, que tampoco han recibido justicia.

¿A ti te ha sucedido algo similar en el transporte de la Ciudad de México?

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