Abuso sexual infantil, ¿cómo detectarlo?

Si tienes hijos, estarás de acuerdo en que harías lo que fuera para mantenerlos a salvo de todos los peligros que existen en el mundo, ¿cierto? Uno de los más grande temores de las madres es quizás el abuso sexual infantil. Respecto a este tema platiqué con una experta,  la Maestra en terapia psicoanalítica en niños y adolescentes, Adalgisa Mora Cázares, quien nos compartió las señales de alarma que podrían indicar que un niño está siendo víctima de estas prácticas. Además, nos dio recomendaciones de cómo ayudarlo para que recupere su confianza y se deshaga del miedo.

¿Qué es el abuso sexual infantil?

Se trata de los hechos en los que alguien con mayor poder, edad o madurez, utiliza a un niño, niña o adolescente menor de edad con fines sexuales. La maestra Mora explica que el abuso sexual infantil no se traduce solamente en una violación sexual donde haya penetración; este abuso puede manifestarse en tocamientos, caricias, exhibicionismo, pornografía infantil u obligar a los niños a tener acercamientos sexuales directos con el abusador.

¿Qué niños están en riesgo de ser víctimas?

Lamentablemente, cualquier niño corre peligro de ser víctima de abuso sexual infantil; sin embargo, la terapeuta nos indica que las víctimas más comunes son las niñas, y la edad de las víctimas oscila entre los 3 y hasta los 17 años de edad. Además, las estadísticas nos confirman que el 97 % de estos actos son perpetrados por varones, mientras que el 3 % restante son cometidos por mujeres.

¿Quién es capaz de abusar de un niño?

Adalgisa Mora nos explica que, lamentablemente, el 90 % de los casos de abuso sexual infantil son cometidos por familiares o personas cercanas al entorno del niño. De esta manera, el hogar ocupa el primer lugar donde ocurren estos delitos, mientras que la escuela tiene el segundo puesto. Comúnmente, el agresor se toma el tiempo de planear el ataque, ganándose primero su confianza para poder acercarse y hacer pasar la agresión como un juego. Aunque también hay casos en donde el acto de abuso se da de golpe, y es entonces cuando el agresor amenaza a la víctima con hacerle daño a su familia o a ella; de este modo logra paralizar de miedo al niño para que guarde silencio sobre lo ocurrido.

¿Cómo sé si mi hijo es víctima de abuso sexual infantil?

Si notas que tu hijo ha cambiado sus actitudes, se ha vuelto agresivo, no tiene ganas de hacer las cosas que antes disfrutaba, está muy triste sin razón aparente, procura pasar tiempo lejos de sus padres o las personas que se supone lo protegen, y evita el contacto (incluso miradas) con alguna persona específica, ¡aguas! Es momento de que investigues qué pasa; procura preguntarle tranquilamente y hacerle sentir confianza para que te cuente lo que está pasando. Si esto no funciona, lo mejor sería acudir con un especialista que te ayude a descubrir lo que le está ocurriendo a tu pequeño.

La terapia psicológica como herramienta de recuperación

La maestra Mora Cázares explica que la terapia psicológica es la herramienta más confiable y segura para ayudar al niño a salir del trauma que provoca el abuso sexual infantil. Para comenzar, es mucho mejor que el terapeuta sea del sexo contrario del abusador, así el menor podrá tener mayor confianza. Además, es necesario que la familia acepte que han sido víctimas de un delito y que el menor, así como sus padres y familiares cercanos, necesitan ayuda de especialistas para salir adelante.

Terapia de juego para ayudar al niño a sanar

Adalgisa explica que será necesario aplicar pruebas psicométricas al niño para determinar si sus cambios de actitud realmente corresponden a un abuso sexual. Una vez confirmado el acto de abuso, se comienza con el tratamiento mediante terapia de juego, en donde el menor puede comunicar de manera segura lo que han estado realizando con él. Con este proceso, el niño comprende que no es culpable del abuso y así será más fácil para él tomar control de la situación. Será capaz de vivir sin miedo y con confianza en sí mismo y en sus padres.

Observa bien a tu hijo y mantente al pendiente de cualquier cambio en su comportamiento. Su felicidad, integridad y seguridad son lo más importante.

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