A veces resulta sofocante ser mamá y no tiene nada de malo

Durante mucho tiempo he escuchado comentarios poco amables hacia las mamás y su forma de comportarse. Sin embargo, en cuando yo me convertí en madre, puse mayor atención a todo ese bombardeo que recibimos día con día. De verdad no entiendo por qué piensan que por ser mamás no tenemos derecho de enojarnos, de decir “ya no aguanto más”, de querer mandar todo muy lejos o de que algunas veces también tratamos de delegar responsabilidades porque necesitamos un respiro. Sí, es sofocante ser mamá y si tú también te has sentido así, quiero que entiendas que no tiene nada de malo.

“Quién fuera tú para quedarse en la casa todo el día sin hacer nada”

Es un comentario que muchas de nosotras hemos escuchado. Ya sea por parte del marido, por parte de la familia, de los amigos, incluso de compañeros de trabajo. O sea, quiero que alguien me explique qué tienen todas esas personas en la cabeza para pensar que el quedarnos en casa significa no hacer nada. De verdad, con niños las cosas son más complejas. Aunque quieras hacer todas las obligaciones del hogar, mientras hay niños en el mismo espacio que tú, las cosas no pueden llevarse a cabo como las tenías planeadas. Todos esos que hacen esos tontos comentarios, piensan que nos quedamos en casa para descansar. Pero no es así.

Pierdes tu identidad

Sí, a veces es sofocante ser mamá porque ya no puedes hacer las cosas de la manera que acostumbrabas. A veces te puedes tomar esa taza de café, cuando ya se ha enfriado. En otras ocasiones, tienes que cambiarte de ropa más de una vez porque con niños todo se ensucia rápidamente. Incluso la ida al baño ha dejado de ser privada. Ahora eres el mundo de alguien más y esos diminutos seres son muy demandantes. A veces el único momento en el que puedes darte un respiro es cuando los hijos se han ido a dormir.

A veces sí es sofocante ser mamá

Una de las razones por las que miran a las madres como unas brujas quejumbrosas, es porque están acostumbrados a presentarlas como los seres más puros sobre la tierra. Mujeres que no se enojan, que si el hijo pide un pastel lo hornean en el momento, que deben dejar de lado su vida para dedicarse a los hijos, Mujeres que no deben debilitarse sino todo lo contrario, que deben estar al 100 en todo momento para las necesidades de otros. No, las cosas no son así. Mamá también se cansa, también se enferma, también se enoja, también pide ayuda, también necesita descansar.

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