A veces no estás bien y eso está bien, deja de sentir culpa por ello

Todo lo que había vivido hasta hace un año, causaba mucho conflicto en mi vida. En más de una ocasión me había sentido mal, tenía ganas de tirar la toalla y ya no continuar. Estaba dispuesta a dejarme caer en lo profundo de la depresión. Todo porque sentía culpa por cómo me sentía. (Debo recalcar que el poder de la sociedad influye de manera directa, o no, en nuestro actuar y mientras no tomamos consciencia de ello, podemos estar caminando por el rumbo equivocado). Como dije, hasta ese momento, sentía culpa por ello; pero luego de un tiempo y de mucho trabajo interno y ayuda externa he logrado cambiar ese chip en mi mente.

No siempre sale el sol

Ahora, gracias a toda la ayuda que he tenido, he logrado comprender que no siempre hay días buenos y eso está bien. Si tengo ganas de llorar, sólo lo hago, sin pensar que el mundo va a derrumbarse a mi alrededor. Sí, ese día será malo, pero incluso en ese momento aprenderé mucho y todo eso me ayudará a ser mejor persona. Recuerdo que antes de eso, cuando algo salía mal, parecía que me predisponía a que todo ese día fuera el peor de mi vida. Bien dicen por ahí que si no sabes controlar tu mente, ella te va a controlar a ti. Eso era lo que a mí me pasaba, dejaba que mi mente fuera la que tomara las riendas de mi vida y sin duda era la perdición.

De todo se aprende

Luego de recibir varios trancazos de la vida, me quedó claro que incluso en los peores momentos siempre hay algo que aprender. De nada sirve que me quede llorando y lamentando sin ver las señales que la vida me deja para no volver a caer en lo mismo. Ahora, ya no siento culpa por ello sino todo lo contrario.

Ya no quiero sentir culpa por ello

Cuando empecé a ir a terapia y leer sobre autoestima y empoderamiento, me costaba mucho trabajo hacer las cosas de la manera debida. Incluso en esos momentos sentía culpa por ello. Prácticamente parecía que tenía que pedir permiso para hacer o decir y de esa manera no sentirme mal. Sin embargo, y gracias a todo lo que he aprendido, ahora sé que nada más que lo que yo pienso o siento importa más que lo que los demás digan. Finalmente, nunca se logra tener contento a todo el mundo.

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