A veces no estar bien está bien y no tienes que culparte por ello

Hay días en los que te puedes sentir perdida, triste, enojada y cero valorada por los demás. Está bien no estar bien. Usualmente en esos días cualquier persona que se te acerque puede ser presa de tu ira. Conozco el sentimiento de encierro que a veces albergamos en el interior. Es como si nada de lo que estás haciendo está de tu lado. Entonces viene la frustración detrás para recordarte todo lo que has hecho mal desde hace semanas, meses o años. Afortunadamente no tienes que quedarte con este enojo para siempre. No obstante, eres tú y solo tú la que decidirá en qué momento se tiene que ir.

Está bien que lo sientas

La mejor cura para un mal día o una mala racha es aprender a expresar lo que estás sintiendo. Aprendí a la mala que cuando no expresas lo que estás sintiendo sueles tener más y más días malos. No importa a dónde vayas o dónde te escondas. Esconder tus sentimientos es como cavar tu propio hoyo. Por lo tanto, no te sientas culpable por sentirte mal, triste o estar deprimida. A veces ese lapso oscuro te ayuda a reconocer patrones que debes abandonar para tener una mejor vida o seguir adelante.

Entiende que nadie te va a entender

Es difícil aceptarlo, pero nadie tiene que entenderte y nadie tendría que hacerlo para que tú te sientas mejor. Que las personas entiendan o no tus problemas no va a resolver nada de todas formas. Ese es tu trabajo interno, por tanto, analiza cada cosa que te preocupa, cada paso que has dado en falso. Todo lo que te molesta trae un aprendizaje detrás. En los malos días recuerda que las personas que te rodean no son responsables de tus enojos. La que decide si se enoja o no por los errores de los demás eres solo tú. No podemos hacer que las personas que se comportan mal, cambien. Solo tienes poder sobre lo que sientes, aprende a calmar tus emociones. Al final no importa si te quitan a esa persona insoportable en el trabajo, podría llegar alguien peor. El aprendizaje es claro, el poder del cambio solo se encuentra en tus adentros.

Si quieres llora o rompe algo

Si te lastimaron llora, si te frustra tu trabajo, tu casa, tu coche o cualquier otra cosa grita, enójate y después de que te hayas calmado respira profundamente y empieza a cambiar tu chip. Esos días cuando no puedes con la frustración, solo comienza a hacer cosas cotidianas. La paz se restaura en las cosas chiquitas: lava los platos, mover tus muebles, dar un paseo, tomar un baño… Así restauras tu energía y tus ganas.

Lo que no se vale es echarle la culpa a los demás

Ni a tu ex que te dejó por otra, ni a las personas que no te valoran, ni tu jefe que está ciego, ni siquiera las personas que te ponen el pie tienen la culpa. Nunca juzgues a los demás por sus acciones, diariamente muchos de ellos se encuentran en batallas internas tan grandes como las tuyas. Se vale no estar bien, es tu decisión. No puedes estar sujeta a lo que pase externamente para estar bien. Si lo haces de esa forma, quizá los únicos días de paz que tengas serán los que pases de vacaciones. Tener a un hombre en tu vida, un mejor sueldo y muchas otras cosas a tu alrededor no te darán tranquilidad, porque eso es algo que se consigue desde tus adentros. Nadie más que tú puede ser el proveedor de paz que estás buscando.

Se vale no salir de la cama, no estar bien

Yo lo he hecho muchas veces. Es válido no hacer eso que te incomoda, así como dejar tu montaña de pendientes para otro día. Solo ten cuidado, porque los días corren  y no te van a esperar. Cada persona obtiene lo que cosecha, no lo olvides nunca. Como una chica que vivió depresión clínica durante dos años, puedo decirte que no me arrepiento de ese tiempo en la oscuridad. Ahora sé que cualquier tormenta puede superarse de una forma mucho más tranquila. Ninguna una ruptura, muerte o cambio pueden destruirte si tú aprendes a controlar tus emociones. Deja de ser tan dura contigo misma, castigarte mentalmente no es la mejor de las opciones para que avances.

Aprende a ser más comprensiva contigo misma. También a no necesitar de la aprobación de los demás para saber que lo estás haciendo bien. Sé la creadora de tus propios caminos sin que te importe lo que digan de ti. Al final, esta es la única vida que tienes. A veces está bien no estar bien y no tienes que culparte por ello.

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