7 cosas que solo entendemos los que hemos usado brackets

Solo los que hemos vivido una situación específica entendemos cuando alguien más pasa por lo mismo. En mi caso ocurrió con los brackets. Recuerdo que antes de usarlos, veía o escuchaba a diferentes personas quejarse de ellos. Jamás pensé que fuera para tanto, y justo en el momento que me los colocaron, mi opinión cambió. Hoy te compartiré algunas situaciones que vivimos quienes hemos usado brackets.

Uso de separadores (y no son de libros)

Antes de usar brackets pensaba que los únicos separadores que existían eran los de los libros. ¡Error! Hay otro tipo de separadores que se utilizan en los dientes. Como su nombre lo indica, su función es separar los dientes para darles espacio y así puedan acomodarse.

Ritual de limpieza cuando no estás en casa

Otro aspecto incómodo es la hora de la limpieza. Los que hemos usado brackets entendemos a la perfección lo que eso significa. En casa puedes usar con comodidad el espejo del baño y tardarte el tiempo necesario para limpiar cada uno de tus brackets. Sin embargo, la situación cambia en la calle, pues no puedes estar con la misma confianza limpiando tu dentadura. A veces te apoyas de la cámara de tu teléfono o de tu espejo de mano para asear tu hermosa sonrisa.

Hablar y que no entiendan lo que dices

Ja ja ja, recuerdo que en más de una ocasión yo hablaba y hablaba con mis amigos o familia, y cuando terminaba de hacerlo, ellos solo me miraban con un gesto extraño. Es decir, yo daba todo mi discurso y realmente entendían muy poco de lo que decía.

Perforaciones gratis en tus mejillas o labios

Si en algún momento tuve la grandiosa idea de hacerme una perforación en la mejilla, ya no necesitaba pagar para ella. El simple uso de los brackets era más que suficiente. ¿Por qué lo digo? Porque cada vez que me hacían un cambio volvían a quedar filosos, y mis labios y mejillas pagaban las consecuencias. Muchas veces tuve que recurrir a pomadas para remediar las molestias en mi boca.

Sentir que mueres de hambre después de la visita al dentista

La parte más fea cuando usé brackets fue ir al dentista, pues removía mis dientes de tal forma que después de eso no podía hacer casi nada. Creo que esos momentos los agradecía mi mamá, porque era cuando me quedaba callada. Lo que más me hacía sufrir, era que ante ese malestar lo último que quería era probar alimento. Así tuviera demasiada hambre, prefería esperar un poco por tanto dolor.

Agarras mañas para comer

Todos los que hemos usado brackets sabemos que para comer hay que recurrir a ciertas mañas. Ya fuera haciendo papillas de algunos alimentos duros o cortando pedazos diminutos. Fueron muchas las formas que encontré de hacerlo. Mis conocidos con brackets también me compartían sus trucos y todo era más sencillo.

Desvelarte sin haber ido de pachanga

Otra de las cosas más tristes que te pasan cuando usas brackets es que a veces es complicado dormir. En realidad no es por ir a una fiesta o algo similar. La situación se da después de ir al dentista. El dolor es insoportable y altera el sueño.

Y tú ¿has usado brackets?

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