7 cosas que amaba de la navidad cuando era pequeña

Cómo han cambiado las navidades conforme han pasado los años. Cuando era pequeña yo amaba la navidad, no solo por lo regalos. Había una magia muy especial en el aire de esta temporada, acompañada de constante reuniones con todos mis primos. Sin duda lo más especial que he perdido con los años ha sido la convivencia familiar… 

Cuando era pequeña amaba 

1.-El olor del árbol

Cuando el calentamiento global aún no era algo tan alarmante y mi familia aún gustaba de comprar pinos, tener un árbol en la casa definitivamente invitaba al aire navideño. Este es uno de los olores que hasta la fecha me recuerda una dulce época de mi vida. En la que mi hermano jugaba con sus coches debajo del árbol y yo me la vivía dibujando en el piso.

2.-Jugar con todos mis primos

A todas nos ha pasado, cuando eramos pequeñas la familia se encontraba mucho más unida. Sobretodo porque había muchos niños y todos participamos del fútbol en el patio y sobretodo de las actividades navideñas. Ciertamente los momentos familiares con el pasar de los años se van reduciendo poco a poco. Es importante tratar de conservarlos.

3.-Hacerle la carta santa claus y los Reyes magos

La magia de la navidad no solo eran los regalos si no poderle hacer esa carta a santa claus y los magos que te traían diferentes cosas de la lista que tenías. Con mucha suerte te traían cosas bonitas y un par de calcetines nuevos. Pero que mejor cosa para un niño que enlistar las cosas que quería.

4.-El chocolate con bombones que hacía mi mamá

 

Se que en cada casa se hace diferente, pero mi mamá hacía el mejor chocolate con bombones cuando era una niña. Sobretodo en esta época del año en la que el frío nos dejaba las manos heladas. Los chocolates por la noche serán la sensación.

5.-Las posadas en familia

Tanto las posadas como las piñatas y todos los ritos familiares alrededor de estas fiestas. Recuerdo perfectamente como ayudaba por horas a mi abuelita a armar decenas de tamales para darle a todos los invitados su ración doble. En México las posadas están repletas de comida, tamales, ponche, dulces y de más cosas ricas.

6.-Piñatas y todo lo que puedas agarrar

Porque no falta la tía tramposa que se avienta a quitarle los últimos dulces a las niñas con peor suerte. No en mi caso, yo siempre me llevaba media piñata porque #avorazada. Mi mejor bolsa siempre fue la parte delantera de mi vestido

 

7.-Pedir deseos bajo el árbol

Cuando eres niño todo augura para bien y se nos olvida, al menos yo lo olvido de evz en cuando. Porque cuando eres niño no tienes ni cuentas, deudas ni cosas graves por las que preocuparte. Por eso la navidad era tan mágica en tantas ocasiones. Un pequeño lapso de tiempo en el año donde casi todos los años el amor de familia afloraba. Pedir deseos bajo el árbol de navidad siempre me daba esperanza, y cada año pedía lo mismo. Que los sueños de mis padres se pudieran hacer realidad.

 

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