6 formas de poner en práctica la inteligencia emocional

En los últimos años, el concepto de inteligencia emocional ha ido ganando terreno en la sociedad. Todos hablan de ella como si fuese un super poder. Y lo es. Se trata de la capacidad que poseemos para controlar nuestras emociones y las de terceros. Si tenemos estabilidad emocional es porque hemos aprendido a percibir nuestras propias emociones para manejarlas de manera saludable y productiva.

1. Identifica tus emociones

Controlar y reconocer nuestras emociones no es tan simple como parece. Es algo que se practica a lo largo de la vida. Se necesitan muchos años de observación. Cuando prestamos atención a cómo nos sentimos, aprendemos a confiar en nuestras emociones y a manejarlas. En la actualidad, muchos vivimos desconectados de nuestras emociones. Peor aún, las experiencias negativas que sufrimos durante nuestra vida nos hacen alejarnos de nuestras emociones para protegernos. Esto está mal, pues estamos huyendo de nosotros mismos.

2. Llama a tus emociones por su nombre

No se trata de que te juzgues, ni seas demasiado dura contigo misma, se trata de prestar atención a tu comportamiento y a encontrar el origen de tu sentir. Para actuar con inteligencia emocional debes reconocer lo que te pasa, pero siendo específica y poniéndole nombre a tus emociones. No te beneficia decir: “estoy triste” cuando tal vez estás decepcionada, herida o melancólica. Ponerle nombre a tus emociones te ayudará mucho a darte cuenta por qué estás actuando de cierta manera y cómo eso afecta tu vida diaria.

3. No te victimices

Aunque parezca duro, debemos admitir que la forma en la que nos sentimos tiene que ver más con nosotros que con los demás. Tus emociones y comportamientos provienen de ti, de nadie más, por lo que tú eres la única responsable. No te hagas la víctima ni siquiera cuando alguien haya hablado a tus espaldas. “Lo que dice Pedro de Juan, dice más de Pedro que de Juan”, reza un viejo y sabio dicho. Así que si alguien habla pestes de ti, arremeter contra esa persona es tu decisión, no de ella. Esa persona no hizo que tú te salieras de control, tu deber es manejar tus emociones y mantenerte serena. Una vez que empieces a aceptar la responsabilidad de cómo te sientes y cómo te comportas, verás un impacto positivo en todas las áreas de tu vida.

4. No seas dura contigo misma

Tampoco se trata de que te conviertas en un robot y reprimas todas tus emociones. No es malo sentir emociones negativas, al contrario ellas te previenen. Trata de entenderlas, de obtener más información para aprender a manejarlas. Por ejemplo, si sientes miedo durante una entrevista de trabajo, posiblemente tus emociones quieren decirte que no te encuentras suficientemente preparada. Si experimentas tristeza después de cortar con tu novio, tus emociones se están preparando para superar la pérdida. Escucha a tus emociones, son tus amigas y no seas tan dura contigo misma.

5. Responde, no reacciones

No permitas que los impulsos emocionales dominen tu comportamiento. Aunque es difícil porque ocurre en estado inconsciente, intenta racionalizar tus emociones para luego decidir cómo comportarte. De eso se trata la inteligencia emocional, de dominar nuestros impulsos.

6. Aprende a leer tu lenguaje corporal

Así como notas cuando alguien está enfadándose, deberías notar tus cambios de humor y el detonante. Muchas personas no pueden encontrar la conexión con sus emociones, pero sí logran leer su lenguaje corporal. Esta es una buena estrategia para descubrir lo que está ocurriendo en tu interior.

Inténtalo, créeme que notarás grandes cambios en ti y a tu alrededor.

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