5 señales con las que aprendí que no puedo contar con mi familia para todo

En más de una ocasión he escuchado a personas decir que la familia es la familia. Hablan de seres maravillosos con los que comparten la misma sangre y por eso mismo el lazo es inquebrantable. Se refieren a gente que estará ahí para lo bueno y lo malo, incluso sin la necesidad de llamarles. Sin embargo, la experiencia me ha demostrado lo contrario, y hoy tengo la certeza de que no puedo contar con mi familia, o al menos no con toda ella.

La sangre no firma ni afirma ningún lazo

El hecho de compartir la misma sangre o los genes con otras personas no es ninguna garantía de que la unión vaya más allá. Hay gente que no tiene nada que ver contigo genéticamente y resulta más allegada a ti que los propios integrantes de tu familia.

1. Solo te buscan por interés

En mi experiencia, puedo decir que muchas personas de mi familia solo recurren a mí cuando necesitan algo, específicamente dinero. Es normal que todos en algún momento tengamos problemas financieros, sin embargo, la diferencia está en cómo los solucionamos. Es bueno poder recurrir a las personas cercanas para que nos apoyen económicamente y así resolver alguna situación. Pero el hecho de que quienes nos presten dinero sean familia, no significa que no debamos pagar o que lo hagamos después de transcurrido mucho tiempo.

2. Cuando necesitas que te paguen, desaparecen

Otro problema relacionado con los préstamos surge cuando necesitas que te paguen tu dinero y simplemente es imposible localizar a tus familiares. De verdad, me sorprende la gente que se ofende cuando le cobras. ¡¿Qué demonios les sucede?! Es tu dinero y tienes todo el derecho del mundo a exigirlo de vuelta. Eso solamente ocasiona que después no quieras volver a ayudarlos, porque sabes que tendrás que estar detrás de ellos. Esa es una razón más por la que sé que no puedo contar con mi familia.

3. Muestran una cara en las redes sociales, pero en la vida real son otros

Me parece gracioso que las personas problemáticas de la familia sean las que más se exhiban en las redes sociales. Me ha tocado estar cerca de gente que le roba a su propia madre y tiene el cinismo de mentir sobre ese dinero “perdido”. Si su mamá está enferma, ponen cualquier pretexto para no ir a verla. Sin embargo, en las redes muestran otra cara. Publican fotos en donde dicen que están orgullosos de su familia, o que su mamá es el ser más preciado, cuando la realidad es otra.

4. Para las fiestas todos están presentes

He aprendido que no puedo contar con mi familia a menos que se trate de una fiesta. Para celebrar todo el mundo se apunta, incluso sin recibir invitación. Piensan que por el simple hecho de ser familia ya tienen algún privilegio.

5. Cuando alguien está en el hospital ni se aparecen por ahí

Es muy cierto aquello de que en la adversidad descubres quiénes son tus verdaderos amigos, lo cual también aplica con la familia. Cuando alguien se enferma, pocos son los que realmente están al pendiente y tienen la voluntad de ayudar. Con tantas experiencias, he aprendido que la familia no siempre está ahí porque le nazca, sino porque se lo pediste. En lo personal, creo que es mejor hacerlo por iniciativa y sin esperar nada a cambio.

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