3 razones brutales por las que tuve que dejar al hombre que amaba

Saber la verdad a veces duele más de lo que debería. En ocasiones quienes son abandonados por su pareja suelen preguntarse día con día la razón. Pasan meses, y para los necios años, para vislumbrar la verdad de lo que ocurrió. Dejar al hombre que amaba no fue nada sencillo. Yo amé con locura a un hombre hace algunos años. Sin embargo, tuve que alejarme de él, pues sabía que si me quedaba mi vida en unos cuantos años iba a convertirse en un infierno.

Necesito a alguien que no dependa de una botella de cerveza para sentirse bien

Todo comenzó quedó desempleado. Mi novio entró en una profunda depresión de la que yo no podía sacarlo. Fui muy consciente de ello desde un principio. Si él no lograba empujar solo hacia adelante y yo en cambio lo arrastraba para que lo hiciera. La relación crecería en un halo de dolor y resentimiento. Sabía que podía estar ahí para apoyarlo, pero de ninguna forma podía cargar con todos sus problemas y los míos. La depresión es una mala consejera y en muchas ocasiones sin que te des cuenta, comienzas a frecuentar más de la cuenta la sección del alcohol. Poco a poco las botellas de alcohol que solíamos disfrutar durante meses, se acabaron en tan solo una semana. Puedes amar mucho a una persona, pero si esta tiene malos hábitos con alcohol o con drogas al grado de poner en riesgo tu integridad física. No hay marcha atrás, debes alejarte.  

 

Me convertí en su madre

Claro que intenté ayudarlo por todos los medios posibles. Por varios meses le procuré ayuda psicológica, y desintoxicación. Hasta que un día mientras limpiaba el patio comencé a tener un episodio de llanto. Le eché un vistazo a la casa que tenía en ese momento, la que compramos entre los dos. En mi cabeza pasaban las fotografías de lo que había sido nuestra vida en lo poco que llevábamos juntos. Sabía que el desempleo era tan solo la punta del iceberg. Uno que no quise ver mientras éramos novios. Era más que obvio: ni cocinarle, ni buscarle empleo, ni cuidar de él iba a cambiar las cosas. En ese punto llevábamos ya casi dos años luchando contra su creciente alcoholismo. Ya no podía ser su madre. Y digo madre porque francamente ya no me trataba como a su pareja

 

El sigue siendo un niño

Me fui a vivir con un niño y no lo noté a tiempo. Todo fue perfecto mientras las cosas estaban bien. Cuando nuestra vida era bonita, el se encontraba feliz y radiante de amor. Sin embargo a penas las cosas se empezaron a poner difíciles y todo comenzó a desmoronarse poco a poco. Me di cuenta que seguía frente a un niño, no a un hombre. ¿Qué sería de mí los años siguientes con un niño que no sabía enfrentar la frustración? Con esa persona que aunque juraba que me amaba me dejaría a mi suerte cuando las cosas comenzaran a derrumbarse.

Lo intenté, nadie puede decir lo contrario. Estuve en las casas de rehabilitación con él. Pagué cuanto doctor y terapia se podía. Lo amé cada día aun con el aliento a whiskey a primera hora de la mañana, pero no lo logré, tuve que dejar al hombre que amaba.

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