15 hábitos que tienen las mamás que son infelices

La felicidad es una decisión. Parece absurdo minimizarlo a algo tan sencillo, pero es cierto. La felicidad es el fruto de pequeñas decisiones que tomas diariamente. Cuando se te presentan problemas o dilemas está en tu poder escoger lo que te haga más feliz o ser feliz con los resultados. Es cuestión de decir “sí” a las cosas importantes y “no” a algunas cosas más pequeñas. Tienes que cuidar de ti misma y perseguir tus pasiones. La mayoría de las veces las mamás que son infelices se sienten así por sus malos hábitos. Rompe con ellos por el bien de tu salud física y mental.

1. Pretendes la perfección

Disfruta el camino, no te tortures al exigirte resultados.

2. Buscas cosas o personas que te hagan sentir plena

No vas a disfrutar más un evento si tuvieras el outfit adecuado. Te la pasas bien o mal por decisión propia. Tu felicidad vendrá con esas decisiones, no con lo que te digan los demás.

3. Te comparas con otros

Hacerlo es desgastante. Siempre habrá alguien por encima de ti y alguien por debajo, no tiene caso ver a los demás. Lo que necesitas es la tranquilidad de mejorar en tus habilidades por tu cuenta.

4. Tienes expectativas inalcanzables

Especialmente en torno a ti misma. No necesitas ser la madre perfecta cada minuto del día. Debes reconocer en todo momento que todos tenemos flaquezas en algún punto.

5. Cedes demasiado

Hay que saber cuándo decir no. Protege a tu cuerpo, tus sueños, tu integridad y tu salud reconociendo lo que quieres hacer y lo que no, lo que puedes hacer y lo que no; no cedas cuando no debes.

6. Ignoras tus instintos

No puedes dudar en rechazar lo que no consideras correcto para ti. Si tú no defiendes tus instintos, ¿quién lo va a hacer?

7. Te aferras al pasado

Te cuesta dejar pasar u olvidar cosas. A veces nos aferramos a una idea, expectativa o persona tan fuerte que entorpecemos nuestro proceso. Busca lo que te haga sentir feliz e inspirada en vez de frustrada.

8. No olvides tu espiritualidad

Cualquiera que sean tus creencias has de saber que la fe es una importante fuente de motivación. No dejes de cuidarla en la forma en la que acostumbres. Valora lo que tienes y no dejes que decaiga.

9. No perdonas

Los rencores son altamente tóxicos y pueden aprisionar tu corazón. Mejor disfruta la libertad de dejar ir esa energía negativa. Si perdonas a los demás, pronto aprenderás a perdonarte a ti misma.

10. Te pones en último lugar

Si tú no cuidas de ti misma, nadie lo va a hacer. Descuidarte por completo no te va a volver mejor mamá. Piensa que eres el ejemplo que ellos van a seguir para llevar su apariencia al ser adultos. Cuida tu físico y tu autoestima.

11. Te sientes culpable

La culpa asfixia. Lo mejor es hacer las pases con tus acciones del pasado. Si puedes enmendar el error, toma acciones concretas. Muchas veces las equivocaciones con tu esposo o tus hijos son las que más te persiguen. Lo mejor es afirmar tu postura o pedir perdón. Será liberador.

12. Tratas de arreglar a la gente

Todos tenemos un campo de mejora. Sin embargo, la mejora debe provenir de adentro. Antes de intentar de “arreglar” a los demás, debes empezar primero por ti.

13. No te haces responsable de tu felicidad

Tu felicidad no depende del estado de tu vida familiar, de tus hijos o tu esposo. Es un estado que depende enteramente de ti y como decidas vivir cada día.

14. No reconoces tus limitaciones

Todos los tenemos y debemos respetarlas. Si tratas de abarcar más de lo que está en tus manos, puedes poner en riesgo tu salud física y mental.

15. No marcas tus límites

Esto no te hace egoísta ni injusta. Es totalmente necesario. Eres un ser humano como cualquier otro que merece su espacio y tiempo para sí mismo.

Recuerda que las mamás que son infelices pueden afectar seriamente la educación de sus hijos.

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