15 cosas que solo entenderá quien padece trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede parecer gracioso a los ojos de quien no lo padece. Sin embargo, para quienes lo vivimos no es tan grato. En ocasiones ni nos percatamos de que estamos haciendo algo que tiene que ver con esto. En mi caso, al principio pensaba que era solo un “síntoma” de disciplina.

Trastorno obsesivo compulsivo

Cuando empecé a ir a terapia lo hice para tratar diversos asuntos de mi vida. Sin embargo, en las pláticas que tenía con la terapeuta salieron a relucir comportamientos que yo pensaba que eran normales. En mi mente tenía la idea de que eso que yo hacía, era algo normal para todo el mundo. La especialista me explicó que quien padece TOC tiene un patrón de pensamientos que lo hacen actuar de manera repetitiva o compulsiva. Cuando las obsesiones se incrementan pueden interferir con la vida diaria. Mi terapeuta me explicaba que ciertos actos tienen el fin de calmar el estrés que sentimos.

1. Acomodar los billetes hacia el mismo sentido

Una de las actitudes con las que mi terapeuta detectó mi trastorno obsesivo compulsivo fue cuando me vio ordenar mi cartera. Le llamó la atención la manera en que acomodaba los billetes, pues los pongo con la cara viendo hacia el mismo sentido y de mayor a menor denominación. Tal vez a ti te suene absurdo, pero sí, es algo que hacemos los que padecemos TOC.

2. Corregir las faltas de ortografía ajenas

Algo que no les perdono ni a mi mamá ni a mi mejor amiga son las faltas de ortografía. Y peor si son de alguien que cree saber mucho de redacción. Si veo que es una falta garrafal, no dudo en corregirla, pues no tolero algo así.

3. Tener las notificaciones del celular en cero

Otra de las cosas con las que puedo deducir que algo no está del todo bien conmigo, es porque no tolero ver que mi teléfono tenga muchas notificaciones. Eso sucede principalmente con Facebook, pues evito que se vea el bendito símbolo rojo que indica un nuevo mensaje o  notificación.

4. Pedirle a la gente ¡que mastique con la boca cerrada por favor!

Ni hablar del ruido que emiten algunas personas al masticar. No lo soporto, es lo más molesto que puede suceder cerca de mí. Quien me conoce de verdad sabe que no tiene que hacer ruido, porque eso me exaspera realmente.

5. Sacar las cosas de manera ordenada

Ya sea la ropa a la hora de retirarla de la lavadora o al sacar algo de la alacena, siempre busco mantener el orden. Algunos dicen que soy exagerada, pero para mí, seguir el orden es muy importante.

6. No dormir si la cama está destendida

Tengo amigos a quienes no les importa el aspecto de su habitación antes de acostarse. Les resulta irrelevante si la cama está tendida o destendida. Mientras haya un lugar para acostarse es más que suficiente. Para mí es distinto, pues no puedo acostarme si veo mi cama desarreglada. No importa que ya me vaya a acostar, tengo que tender la cama para poder conciliar el sueño.

7. Quitar el borde de las hojas de espiral

Otra acción típica en mí, debido al trastorno obsesivo compulsivo, es que cuando arranco hojas de un cuaderno de espiral me encargo de no dejar ningún rastro en la libreta.

8. Dejar la toalla simétricamente colgada

Cada vez que entro al baño y me lavo las manos, después de usar la toalla la cuelgo, pero tiene que ser de manera simétrica.

9. ¡Bye, ícono de mensaje de voz!

Como dije antes, no tolero que mi teléfono esté lleno de notificaciones. Lo malo es que el ícono de mensaje de voz no desaparece con tan solo borrarlo, sino que tienes que marcar al buzón para que se quite.

10. Dejar el ropero cerrado para poder dormir

Antes de acostarme es necesario que mi ropero esté cerrado para que me pueda dormir. Si está abierto y ya estoy acostada, no me importa volverme a parar para cerrarlo y ya poder descansar con tranquilidad.

11. Acomodar el papel higiénico

Hay personas a las que les da igual si la cara del papel queda al alcance de la mano o al revés. A mí no me gusta que quede por detrás y no me importa el sitio en el que me encuentre. Tengo que arreglarlo para sentirme tranquila con mi existencia en ese lugar.

12. Usar los auriculares de manera correcta

Otro de los signos de que padezco trastorno obsesivo compulsivo es a la hora de ponerme los audífonos. Tengo que asegurarme de que el audífono con la letra R quede en mi oreja derecha y el L en la izquierda. Siempre, sin ningún pretexto.

13. Escuchar los mensajes de audio enviados

Cada vez que uso alguna aplicación con la que puedo enviar mensajes de voz, tengo la necesidad de escuchar lo que mandé. Pensé que todos hacíamos eso, pero al parecer no es así.

14. Esperar a que el minutero del reloj esté en 5 o en cero para hacer algo

Si tengo que salir a algún lado o llamar por teléfono, tengo la manía de revisar el reloj. Si veo que son las 11:43, por ejemplo, me espero a que den las 11:45 para hacerlo. En caso de que sean las 11:57, espero a que den las 12:oo.

15. No mandar un “jajaja” con doble j o doble a

Sé que la forma correcta de escribir la risa en los mensajes es “ja, ja, ja”, aunque por cuestiones prácticas recurro al “jajaja”. Cada vez que lo hago, me aseguro de que mi mensaje no quede así: jajja o jajaaja. No tolero ver que no hay orden entre una y otra letra.

Muchas personas creen que vivir con trastorno obsesivo compulsivo es divertido. Incluso hay quienes dicen que lo tienen, cuando en realidad no saben de lo que se trata. Aunque no lo creas, es más complicado de lo que parece. Por lo que a mí respecta, sigo yendo a terapia para cambiar mis hábitos compulsivos de manera que no afecten mi vida.

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