10 lecciones de vida que aprendí de mis sobrinos

Soy tía de una adulta joven, dos adolescentes, dos niños (bueno, tía abuela de una encantadora niña) y un bebé. A los tres primeros los vi como mis amigos, ya que crecí jugando con ellos. Pero con los otros tres sí he tenido la oportunidad de ser tía. Sin embargo, todos me sorprende. Los seis me han enseñado, y siguen enseñando, lecciones de vida.

1. Una sonrisa hace la diferencia

El más pequeño de mis sobrinos es un hermoso bebé. Cada vez que lo veo me regala una sonrisa. No hablo de una sonrisa cualquiera, sino de esas que son de oreja a oreja y que hacen brillar los ojos. Cuando lo veo, sólo me transmite amor. Su sonrisa hace que un mal día se convierta en el mejor. Me hace recordar que siempre tengo que sonreír, sin importar lo que pase.

2. Las cosas más pequeñas son las más valiosas

Mi sobrinita (por la que soy tía abuela) es un encanto. Baila, canta (e inventa sus propias canciones) y “toca” la guitarra (mi guitarra). Cuando fui de visita a casa me hizo uno de los mejores  regalos que me han dado: me cantó dos canciones. La primera fue una de sus inventos y la segunda fue Recúerdame, de la película Coco. Admito que me sacó lagrimitas y me llegó al corazón. Y aunque suene trillado, ella me enseña que esos pequeños detalles son los más valiosos. Son aquellos que te sostienen, te levantan e impulsan. Son los que nos hacen vivir, por los que estamos vivos.

3. Haz cosas que te gustan, que te apasionan

Hubo un tiempo en el que mi vida giraba en torno al trabajo, y el mayor de mis sobrinos menores lo notaba. Cada vez que iba a trabajar se deprimía. Un día me acompañó hasta la puerta de la casa y me preguntó: “Ali, ¿por qué no buscas otro trabajo? ¿Por qué no vas a salvar animales?”. Recuerdo que sonreí y le respondí: “Tal vez algún día…”. Mi sobrino me planteó esa opción porque sabe que estoy en pro de los animales, sabe que es algo que me apasiona. Él me hizo esa pregunta porque quiere que haga cosas que me gustan. Es un niño muy listo.

4. Cuídate, mantente sana

Tal vez esto les suene raro, pero el mayor de mis sobrinos menores se preocupa por su salud, aunque sólo tiene nueve años. Se podría decir que aplica una frase que decía mi padre: “Comemos para vivir, no vivimos para comer“.

5. Siempre sé paciente

El menor de mis sobrino de los mayores es todo un adolescente. En esa etapa de la vida, la mayoría de los chicos anda en su mundo. Sin embargo, mi sobrino es muy peculiar. Es de los chicos que mantiene la calma incluso cuando las cosas se ponen color hormiga. Al final, sabe que alterarse no ayuda, pero sí entorpece. Y eso es algo que siempre me transmite; es bonito estar con gente con te ayuda a estar en equilibrio.

6. Sé amable

Sin importar la ocasión, el mediano de mis sobrinos los mayores siempre es atento. Es de los chicos que te pregunta cómo estás o si necesitas ayuda. Es decir, es atento y se preocupa por las personas. Dos cosas lindas, sobre todo cuando andas con mil cosas y sólo necesitas que alguien llegue y sea amable contigo.

7. Eres más fuerte de lo que crees

La vida nos pone muchas pruebas, pero si estas llegan a nuestra vida es porque somos capaces de afrontarlas. Justamente eso experimentó mi sobrina mayor, tras saber que tiene un padecimiento. Todo es cuestión de actitud. Es decirse: “yo puedo, ¡vamos adelante!”.

8. Sé tenaz

No importa cómo ni cuándo: si tienes tu meta clara, ve por ella. Eso es lo que aprendí de mi sobrina, quien diariamente lucha para cumplir sus sueños, a pesar de que está enferma.

9. Diviértete, disfruta

Todos mis sobrinos me recuerdan que sólo tenemos una vida y hay que hacer que cada momento cuente. Baila, canta y brinca. Sonríe, ríe a carcajadas y contagia tu risa. Sé feliz donde estés, porque la felicidad se halla en todos lados.

10. Conserva a tu niña interior

Y aunque tengas 100 años, conserva a tu niña interior. Esa que no pierde la capacidad de asombro. Aquella que es alegra, optimista, feliz. La niña que siempre tiene sueños. Esa niña que fuiste alguna vez y te llevó a ser quien eres ahora. Sí, esa niña que sigues siendo tú, pero con experiencias y un par de años más.

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