10 datos curiosos del Día de Muertos

El Día de Muertos es una de las celebraciones más características de México. Incluso a nivel mundial, muchos la identifican por su colorido, las flores típicas, el papel picado, las ofrendas y arte en papel maché. Se celebra los días 1 y 2 de noviembre, según la Iglesia Católica el 1 es dedicado a la conmemoración de Todos los Santos y el 2 de noviembre a los Fieles Difuntos. Para que tengas tema de conversación en ésta época, aquí te dejo 10 datos curiosos del Día de Muertos.

Antes se festejaba en otra fecha

El origen del Día de Muertos se remonta a dos celebraciones mexicas en honor a los fallecidos. Y lo festejaban en los últimos días de julio para las almas de los niños y el 5 de agosto para las de los adultos. Cuando los españoles comenzaron la evangelización  lo movieron al 1 y 2 de noviembre para hacerla coincidir con las festividades católicas de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos.

El significado del cempasúchil

Ningún festejo de Día de Muertos o altar está completo sin la tradicional flor de cempasúchil. Esta se usa ya que en algunas culturas mesoamericanas el color amarillo era asociado a la muerte. Así que se volvió tradición para conmemorar a los fallecidos.

En la época prehispánica no existía el cielo

Cuando el Día de Muertos se estableció, las ofrendas eran para guiar a los muertos en su camino a la vida eterna. Sin embargo, nada que ver con el concepto de cielo que tenemos ahora. Ellos creían que cada alma llegaba a planos diferentes de acuerdo a cómo morían.

La ofrenda en realidad era el entierro

En los entierros prehispánicos se acostumbraba colocar una ofrenda junto con el cuerpo del fallecido. Esta llevaba objetos que el difundo había utilizado en vida y otros más que necesitaría para llegar al inframundo. De hecho, a veces sacrificaban a un perro xoloitzcuintle para que lo guiara en su camino.

La Catrina nació mucho después

Otro de los símbolos más representativos en esta época es sin duda la Catrina. Este personaje nació muchos años después gracias al caricaturista mexicano José Guadalupe Posada y fue como una crítica social al porfiriato. Y la hizo para dedicársela a la gente de esa época que renegaba de sus raíces indígenas, y adoptó una conducta y vestimenta afrancesada.

El pan de muerto ¡yum!

Si algo me gusta de esta fecha, es el pan de muerto. Pues resulta que los mexicas honraban a su dios Huitzilopochtli con sacrificios humanos. Para la ceremonia, hacían panes de amaranto, algunos los comían al terminar la ceremonia y otros ¡los untaban con sangre humana! Después, con la llegada de los españoles y los ingredientes que trajeron consigo, la receta fue cambiando hasta como lo conocemos hoy.

Hay un lugar en México donde no se celebra el Día de Muertos

Aunque sea una de las tradiciones más representativas, hay un rincón en México en el que casi, casi está ausente esta tradición: es el pueblo minero Real de Catorce, en San Luis Potosí.  Este pueblo mucho tiempo fue conocido como pueblo fantasma y ahora, es un sitio turístico muy famoso.

Las calaveritas de azúcar representan a guerreros enemigos

Las calaveritas de dulce representan las hileras de cráneos que los mexicas ofrendaban en honor al dios de la guerra. La mayoría de estos cráneos pertenecían a guerreros enemigos sacrificados o muertos en batalla. Aunque en algunos lugares han encontrado ofrendas de este tipo con cráneos de mujeres y niños. Ahora es usual que se elaboren de azúcar, chocolate o amaranto y se les pongan los nombres no solo de los fallecidos, sino también de quienes los honran.

El copal es para ahuyentar a los malos espíritus

Además la flor de cempasúchil, otro elemento muy importante es el copal. Cuando lo prenden, empieza a sacar mucho humo y este humo es considerado sagrado. Servía para ahuyentar a los malos espíritus y permitía a las almas regresar a su hogar sin contratiempos.

La mariposa monarca son las almas que regresan

Justo para la época en la que se celebra el Día de Muertos, algunas  regiones de Michoacán y el Estado de México, se llenan de mariposas monarca. Y casualmente son del mismo color que las flores de cempasúchil. Se cree que son las almas de nuestros ancestros que vienen a visitarnos y disfrutar de sus ofrendas.

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