10 cosas que toda mamá cansada calla por amor a sus hijos

Ser mamá no es tarea fácil. Todas deseamos sinceramente que nuestros hijos sean felices. Aunque no siempre podemos darles todo lo que queremos darles, siempre nos esforzamos por proporcionarles lo mejor. Después de tantos años así, esta tarea puede ser más desgastante que divertida, pero es tanto el amor que sentimos por ellos que seguimos adelante. Como mamá cansada seguro sabes lo que es esconderle estas cosas a tus chiquitos para conservar su inocencia. Después de todo, no es momento de que conozcan dificultades más bien es momento de que aprendan a disfrutar de lo bueno de la vida. Como toda mamá cansada haces estas cosas:

Ocultas las deudas

Toda familia atraviesa dificultades económicas en mayor o menor escala, pero tus hijos no necesitan saber los detalles. De una forma u otra logras recortar gastos evitando que ellos se percaten del cambio.

Nunca peleas frente a ellos

Los matrimonios experimentan dificultades, pero los niños no necesitan saberlos. Si se dan cuenta, lo primero que piensan es que es su culpa o que es su responsabilidad resolverlo. Ese es el problema.

Sonríes a pesar de tu cansancio

Despertarlos, vestirlos, preparar desayuno, lunch, mochilas, dejarlos en la escuela además de arreglarte a ti misma cada mañana resulta cansado. ¡Es natural!, pero eso no te va a impedir disfrutarlo. Quizás estés harta, pero al platicar con tu pequeño de sus aventuras en la escuela y aprender un poquito de su manera de ver al mundo no puedes evitar sonreír.

Los llevas a sus clases a pesar de tener el tiempo justo

Si no es el partido de futbol son las clases de baile, idiomas o arte. El punto es que aunque tu agenda esté apretada, encuentras la manera de apoyarlos en sus sueños y aficiones. El esfuerzo bien vale la pena, pues los niños con actividades extracurriculares desarrollan habilidades muy útiles en su manejo de tiempos y energía.

Les ayudas con su tarea aunque no sea tu fuerte

No es como que hables diariamente de las fórmulas para calcular áreas con tu mejor amiga. Poco a poco la escuela se pone más difícil y te das cuenta de cuánto has olvidado con los años. Sin embargo, te sientas a ayudar a tus pequeños sin quejas e intentas guiarlo sin importar cuál sea el reto que trae su tarea esta vez.

Te despiertas antes para prepararles el desayuno

Eres la primera en despertar en casa para poder tener las cosas listas para la escuela. El lunch es la segunda comida del día, así que en el desayuno no puede faltar. Quizás a veces sea a las carreras o improvisado mientras que otros días sea un platillo más elaborado. De cualquier forma, requiere todo tu amor y esfuerzo despertarte antes de que salga el sol.

Aprendes nuevas recetas para sorprenderlos

Quien no ha estado a cargo de una casa no conoce lo complicado que es tener platillos para siete días sin caer en lo aburrido. Por eso procuras innovar en tu cocina con recetas o experimentos cada cierto tiempo.

Buscas la forma de darles lo mejor

“Lo mejor” tiene muchas formas, tamaños y costos. Sea como sea, a tu manera buscas dárselo a tu hijo. El sacrificio siempre será digno de una buena mamá.

Estás al pendiente de todo sin olvidar lo maravilloso que es ser mamá

La casa, los niños, tu esposo, las tareas, las deudas… todo sin dejar de disfrutarlo. Aunque tu familia implique todo este esfuerzo y frustración, sin duda eres feliz con ellos.

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